viernes, 7 de agosto de 2015

LA ABADÍA DEL SACROMONTE, ENCLAVE DE LA ESPAÑA LATENTE

Venerable P. José Gras y Granollers
 
UN FOCO DE CONSPIRACIÓN CARLISTA, UN CENTRO DE ESPIRITUALIDAD Y CULTURA  
 
 
Manuel Fernández Espinosa
 
 
 
Por debajo de la Granada oficial y superficial del siglo XIX late un hervidero de carlismo perseverante. Este carlismo se concentra en la Real, Insigne y Muy Antigua Abadía del Sacromonte, emplazada al noreste de la ciudad de La Alhambra, en lo que con anterioridad se llamaba Monte Valparaíso antes de llamarse Sacromonte. El Sacromonte sería uno de los lugares que más polémicas suscitaría, desde que en 1595 fueron hallados unos restos óseos que se identificaron con las reliquias de los discípulos de Santiago Apóstol: San Cecilio, San Tesifón y San Hisicio, amén de unos libros -los famosos Libros Plúmbeos ó Plomos del Sacromonte- que fueron desacreditados como una falsificación histórica que, todo parece indicarlo así, urdieron algunos moriscos interesados que, con estos libros apócrifos, trataban de conciliar el cristianismo con el islam tras la Guerra de las Alpujarras. A despecho de los Libros Plúmbeos, el celo católico elevó en el Monte Valparaíso un complejo religioso con Via Crucis, capillas rupestres (las Santas Cuevas), un Colegio y un Seminario, así como la Abadía propiamente que se edificó en el siglo XVII, constituyendo un enclave formidable de la religiosidad, la cultura y la tradición de Granada.
 
A finales del siglo XIX los canónigos del Sacro Monte todavía seguían fuertes en la Abadía, convertida en inexpugnable bastión del carlismo. A la Abadía venían a refugiarse los carlistas perseguidos de la Andalucía oriental: Granada, Málaga, Almería y Jaén, bien da cuenta de ello el carlista D. Rufino Peinado y Peinado, cuyo padre no sabemos si pasó más tiempo escondido al recaudo de la Abadía que en su casa de Castillo de Locubín (Jaén) y a la Abadía del Sacromonte venía el canónigo madrileño D. José Torres a reclutar jóvenes como el mismo Rufino. Estaría por abordar un estudio en profundidad de lo que supuso la granadina Abadía del Sacromonte para el carlismo sureño, lo cierto es que si en Granada puede irse a buscar un foco del carlismo hay que ir a la Abadía del Sacromonte.
 
Pero no serían solo canónigos conspiradores y facciosos los que poblarían la Abadía, con ellos -en comunión de ideales, pero consagrados a tareas más espirituales y culturales- convivieron grandes personalidades de la Iglesia española del siglo XIX, a los que visitaban asiduamente personalidades de la cultura granadina, de dimensión nacional e internacional. El carisma personal que atraería y concentraría la movilización espiritual y cultural sería el del catalán P. José Gras y Granollers (1834-1918), proclamado Venerable el 25 de marzo de 1994. El Venerable Padre Gras llegaría a la Abadía del Sacromonte en 1866 ganando por oposición una canongía en la Abadía, instalándose desde entonces aquí, tras muchas peripecias propias de un sacerdote católico del siglo XIX, hostigado y perseguido por los poderes laicistas. En 1866 fundaba una sociedad religioso-literaria llamada "Academia y Corte de Cristo" cuyo objeto él mismo definía con estas palabras: "La Academia de Cristo no tiene otro objeto más que extender todo lo posible el reinado intelectual y moral de Cristo sobre todas las almas, y preservarlas del doble veneno del error y de la desmoralización que hoy rebosa en todas partes". Para ello se puso a la obra, bajo el lema de "Hacer el bien" y con encomiable celo apostólico, dedicándose él mismo y los hombres que congregó a su alrededor a una perseverante labor publicística que exaltaba la divinidad y la realeza de Jesucristo-Eucaristía.
 
Formó la Academia y Corte de Cristo con hombres de confianza y peso científico, clérigos y seglares, que compartían con el P. Gras el mismo fervor. El consejo directivo lo formaban D. José Martín Gutiérrez, magistral, y D. José de Ramos López, canónigo. El Consejo consultivo quedó compuesto por el Abad del Sacromonte, D. Nicolás del Paso y Delgado, el Chantre D. Antonio Sánchez de Arce y Peñuela, el provisor eclesiástico D. José Oliver, el canónigo y director del Colegio de Santiago, D. Juan Manuel Moscoso, el también canónigo D. Isidoro de Velasco, el capellán real D. Servando Arbolí, el abogado D. José Salvador de Salvador y los catedráticos universitarios: D. Nicolás del Paso y Delgado, D. Leopoldo Eguilaz Yanguas, D. Manuel de Góngora y D. Francisco Javier Simonet Baca.
 
Francisco Javier Simonet, arabista y carlista
 
Conviene reparar en estos tres eminentes científicos que pertenecieron a la Academia y Corte de Cristo:
 
El almeriense D. Manuel de Góngora y Martínez (1822-1884) fue un prominente arqueólogo español al que le debemos el hallazgo de la Cueva de los Letreros (Vélez Blanco), uno de los más importantes enclaves arqueológicos de pintura rupestre, donde asimismo se descubrió el Indalo que se ha convertido en símbolo de identidad almeriense y emblema del grupo artístico llamado el Indalismo, con Jesús de Perceval (1915-1985) como líder. Góngora no fue una figura provinciana, sino que fue miembro de institutos arqueológicos europeos como el de Roma, el de París y el de Berlín.

En cuanto a Leopoldo Eguílaz y Yanguas (1829-1906) y Francisco Javier Simonet y Baca (1829-1897) podemos decir que ambos, aunque no eran granadinos nativos, se vincularon a Granada por tener en la universidad granadina a su Alma Máter. Pertenecieron ambos al grupo, tan desconocido hoy y tan relevante para la cultura hispánica, de los llamados "Orientalistas Granadinos". Este grupo quedó caracterizado por el mismo Simonet en su escrito "Noticia de los orientalistas que ha producido la Universidad [de Granada]". En esta relación se pone en evidencia que muchos de los miembros del grupo de Orientalistas Granadinos empezaron estudiando el sánscrito, derivando posteriormente al estudio del árabe, no eran todos nativos de Granada (Eguílaz era murciano y el mismo Simonet era malagueño), pero en el momento crucial de su formación intelectual coincidieron en Granada, teniendo dedicaciones profesionales diversas como docentes, como clérigos o como diplomáticos, no pocos de ellos permanecieron en Granada hasta su muerte y mantuvieron relaciones entre sí. Este grupo intelectual no permaneció instalado en la comodidad de su cátedra universitaria, sino que realizó una labor expedicionaria muy significativa para recopilar manuscritos árabes, sobre todo en Marruecos, a partir de 1859.
 
Simonet, tal vez el más conocido, fue catedrático de lengua árabe en la Universidad de Granada y le debemos, entre sus muchas y acreditadas aportaciones intelectuales, una obra fundamental: "Historia de los mozárabes españoles" (1867). Según uno de los condiscípulos de Simonet, Almagro Cárdenas, Simonet "fue carlista antes que literato". La afirmación tal vez sea hiperbólica, pero es lo suficientemente elocuente como para comprobar que el perfil de los intelectuales vinculados a la Academia y Corte de Cristo del P. Gras y, por ende, a la Abadía del Sacro Monte, no eran en modo alguno tibios hombres que no se comprometieran con la Religión Católica y la Patria.
 
El P. Gras, por su parte, no quedó tampoco restringido al ámbito provinciano. Por mucho que su figura hoy sea la de un desconocido, su colosal labor propagandística fue reconocida por prestigiosas entidades internacionales, entre las que cabe destacar el Consejo Superior del Museo y Biblioteca Eucarísticos de Paray-le-Monial (al que fue adscrito como miembro perpetuo en 1882), fue nombrado representante en España de la revista internacional "Le Règne du Jésus-Christ", en 1885 se convirtió en miembro del Comité Permanente de la Sociedad de los Fastos Eucarísticos y participó en el Congreso Eucarístico de París del año 1888, presentando una ponencia bajo el título "El pacto de Cristo con España" que el mismo Barón de Sarachaga tradujo al francés. La relación del P. Gras con el núcleo del Hiéron de Paray-le-Monial (que yo mismo he tratado en los artículos enlazados abajo) no puede pasar desapercibido.
 
Y es que, como el mismo P. Gras afirmó: 
 
"La Academia y Corte de Cristo no es lo que vulgarmente se entiende por una cofradía, no es una mera asociación de culto al Santísimo Sacramento o una empresa de propaganda religiosa; somos todo esto y mucho más que esto; somos un apostolado, una cruzada de hombres, mujeres y niños para hacer triunfar el bien, frente a frente de la organización, propaganda y desbordamiento universal del mal".
 
La Academia y Corte de Cristo fue otra manifestación exterior de un núcleo permanente que, pese a todos los avatares históricos, está latente en la Cristiandad y siempre en España.

Indalo almeriense

Fuente del artículo originario: Reino de Granada (Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón leal a S.A.R. el Duque de Aranjuez Don Sixto Enrique de Borbón y al ideario católico-monárquico)

 
ENLACES RELACIONADOS:
 
 
Fernández Espinosa, Manuel, EL HIERON DU VAL D'OR AL SERVICIO DEL REINADO SOCIAL DE CRISTO, publicado en RAIGAMBRE (Revista Cultural Hispánica), 7 de febrero de 2015.

Fernández Espinosa, Manuel, CARLISMO EN EL SUR, publicado en RAIGAMBRE (Revista Cultural Hispánica), 2 de junio de 2015.  
 

viernes, 17 de julio de 2015

RUSIA, RESERVA ESPIRITUAL DE LA CRISTIANDAD




"EL SIGLO XX NO TERMINARÁ SIN VER EXTRAÑAS RECONCILIACIONES"


Manuel Fernández Espinosa



Es un hecho que en Rusia, tras casi cien años de marxismo, el cristianismo está ascendiendo. Es algo que a muchos cristianos occidentales deja perplejos, incluso hay algunos que todavía dudan del fenómeno. Son muchas décadas en occidente cultivando la desconfianza hacia todo lo que viene de Moscú. Todavía se agitan los fantasmas de la guerra fría. Todavía hay quienes ven agentes del KGB por doquier. Sin embargo la actualidad se empeña en demostrar que, a día de hoy, el cristianismo tiene su fortaleza en Rusia, les guste más o les guste menos a los amigos del occidentalismo y sus trampantojos de libertades, nadando sobre el charco de la corrupción de las costumbres, de la insoportable levedad de un ser (el occidental) que, en una galopante cabalgada hacia la autodestrucción, exalta todo cuanto conspira a destruirlo como sociedad, como civilización.
 
Durante el dominio soviético, ya hubo síntomas de que en Rusia no estaba todo ganado para el ateísmo estatolátrico. Sobre las tablas de un escenario moscovita, contemplado por un público que abarrotaba el teatro, el actor soviético Alexander Rostovtsev tenía que interpretar el papel protagonista en una burda y grosera comedia, producto de la propaganda atea, plagada de blasfemias.
 
Rostovtsev pertenecía a la elite cultural de la URSS y era un acérrimo marxista. El escenario representaba un altar grotesco: la cruz estaba hecha de botellas de vino y cerveza. Los popes gordinflones cantaban una misa de borrachos, pronunciando fórmulas blasfemas. Unos monjes jugaban a los naipes, mientras bebían alcohol y gastaban bromas de mal gusto.

En aquel aquelarre diseñado por el rabioso y delirante marxista que había escrito aquella blasfemia aparece el actor estelar: Alexander Rostovtsev. Tenía que interpretar el papel de Cristo y vestía una túnica, traía en las manos el Nuevo Testamento. El guión decía que debía leer dos versículos del Sermón de la Montaña, para acto seguido arrojar el libro con desdén y gritar: "¡Dame mi frac y mi sombrero! Prefiero una sencilla vida proletaria". Todo el mundo esperaba la intervención de Rostovtsev, anticipadamente los espectadores se solazaban, imaginando alguna blasfemia que reír. Pero sucedió lo que nadie podía suponerse.


El actor leyó los dos versículos que mandaba el guión, sí: pero lo hizo con el mayor respeto y no arrojó el Nuevo Testamento, sino que continuó con las Bienaventuranzas: "Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra" y así... Con el máximo respeto: incluso conmovido. El apuntador le hacía señas desesperadas para que se detuviera, pero el actor siguió con las Bienaventuranzas, hasta que terminó. El público había quedado suspenso. Los jefes de la KGB se miraban impotentes, reprobaban con la cabeza aquella inesperada intervención dramática que había echado a pique toda aquella irreverente farándula.

Cuando Rostovtsev concluyó las palabras del Sermón de la Montaña, se persignó a la manera ortodoxa y dijo las palabras de San Dimas, el Buen Ladrón: "
Señor, acuérdate de mí cuando estuvieres en tu reino" y a continuación abandonó el escenario. Nunca más se volvió a saber de Alexander Rostovtsev. No quedó ni rastro de él. Por este último papel que hizo esperemos que Dios se acordara de él y lo admitiera en su Reino.
 
Durante los duros años soviéticos, hubo en Rusia una iglesia ortodoxa (oficial y afecta al régimen) y otra iglesia, la de las catacumbas. Y esa Iglesia está ahora en el siglo XXI, cuando más falta nos hace, dando los frutos.
 
A un buen amigo nuestro, Antonio Moreno Ruiz, le gusta recordarnos a sus lectores que Álvaro d'Ors escribió:
 
“Hay todavía una ventaja del Este que no suele tenerse en cuenta, pero que me parece muy importante: el Este no sufrió la corrupción protestante, de suerte que, bajo la lava marxista que hoy lo domina y le da carácter, se esconde todavía un cristianismo, aunque pueda ser cismático, menos contaminado que el del Oeste, corrompido por la Reforma protestante. Si algún día esa lava marxista pudiera ser eliminada, quizá sería del Este de donde otra vez habría que esperar la luz: Ex Oriente lux! Y bajo el quizá mito de Moscovia como la "tercera Roma" no sabemos si no late todavía una verdad misteriosa que el futuro nos pueda desvelar. Pero el futuro sólo es de Dios, y los hombres no podemos predecirlo sin una gracia especial para ello."
 
También un escritor francés, el hadario Pierre Drieu la Rochelle, lo vaticinó décadas antes que nuestro Álvaro d'Ors:
 
"Rusos al ser comunistas, pero también comunistas al ser rusos. Una revolución es tan sólo la carne del pueblo que la hace. Y antes de que pase mucho tiempo reconoceréis que la ortodoxia es también carne del pueblo ruso. El siglo XX no terminará sin ver extrañas reconciliaciones".
 
 

jueves, 2 de julio de 2015

¿SANTOS LAICOS?


Foto: La Nueva España


LA LIQUIDACIÓN DE LA SANTIDAD


Manuel Fernández Espinosa



En el batiburrillo casi inextricable de nuestra actualidad política se abren paso expresiones que sorprenden al pronto. La revolución cultural que viene de largo no ha dejado de afectar ni siquiera al clero y a los ámbitos más piadosos del catolicismo: y, admitámoslo, es que hasta el catolicismo parece haberse convertido en un batiburrillo a fuerza de concesiones al espíritu de este mundo.
 
Recientemente, tras el fallecimiento del político socialista y activista homosexual Pedro Zerolo, José Luis Rodríguez Zapatero, ex-presidente del gobierno español, se ha despachado con una de esas, a primera vista, chocantes expresiones y ha definido a Pedro Zerolo como "santo laico de la democracia". Zapatero tiene estas cosas, es un hombre que parece que a veces no concilie el sueño, pensando hallar la próxima frase dorada, pareciera que a veces, antes de hacer aparición en escena, este hombre se nos desvele buscando la frase que lo haga pasar algún día a la historia, como un Kennedy o un Martin Luther King. Lo patético del caso es que su figura histórica está muy lejos de sus modelos ideales y, por mucho que se afane ("La tierra es del viento") ni falta que hace el viento para que su vana fraseología se desintegre bajo la avalancha de noticias y declaraciones de otros personajes mucho más importantes, en la vertiginosa actualidad.
 
Vayamos a eso de "santo laico".  El sintagma "santo laico" es una de las expresiones favoritas de algún sector del ocultismo moderno. Se trata de un oxímoron efectista cuyo propósito es trasladar a la opinión pública que se puede ser "santo" sin pertenecer a ninguna religión positiva, manteniendo presuntamente una absoluta laicidad instalada en lo inmanente, tan cómodamente como en el ateísmo o el agnosticismo. No lo decimos nosotros, lo dice muy claramente un esoterista contemporáneo tan popular como Alejandro Jodorowsky:
 
"Cada religión tiene sus santos [...] santo católico, pero también estaban los santos musulmanes, los santos judíos llamados "justos", los santos budistas o iluminados, etc. Las religiones se habían apropiado de la santidad. Ser santo significaba respetar los dogmas. ¿Qué nos quedaba a nosotros, los no abanderados teológicamente; aquellos a quienes la naturaleza animal nos hacía desear unirnos a una hembra? [...] Pensé que se podía llegar a ser un santo civil: la santidad no tenía que estar necesariamente ligada a la castidad o a la renuncia del placer sexual, base de la familia. Un santo civil podía no entrar jamás en un templo, y tampoco necesitaba venerar un dios con nombre e imagen definidos. Este hombre, con conciencia no sólo social, no sólo planetaria, sino también cósmica...".
 
Al margen de otras consideraciones que pudiéramos hacer sobre estos renglones de Jodorowsky, centrémonos ahora en que tenemos aquí una de las figuraciones más explícitas de lo que es un supuesto "santo laico" (aunque Jodorowsky prefiere llamarlo "santo civil"). Como puede apreciarse se trata de una declarada voluntad de apoderarse del prestigio de la "santidad", arrebatándosela al ámbito religioso y traspasándola al ámbito privado y anónimo. La santidad que, para serlo, es la misteriosa y sobrecogedora presencia de lo sobrenatural en lo natural, de Dios en el hombre o en la mujer que son santos, queda banalizada: la "alteridad" que supone la santidad, lo "Otro" que irradia de los santos concretos y auténticos es prescindible para este constructo psicomágico de Jodorowsky: basta con poseer una "conciencia no sólo social, no sólo planetaria, sino también cósmica..." para ser santo. Jodorowsky confiesa que quiso ser un "santo laico" y su amigo el dramaturgo Fernando Arrabal también ha pretendido la "santidad laica".
 
Cincelar el epitafio de Pedro Zerolo empleando la expresión "santo laico" tiene como resultado la relativización del término y, consecuentemente, su vaciamiento, disolviendo la "santidad" en una quisicosa que barruntamos que se quiera referir a cualquier género de "bonhomía cívica", poniendo esa presunta "santidad" al margen de lo religioso, sin explicarlo ni parecer que les preocupe un bledo el dar razón de ello.
 
Para entender el fenómeno tendríamos que descubrir que, sobre estos movimientos tácticos que se juegan en el plano del lenguaje, hay toda una estrategia política. Rechazando la religión cristiana, los políticos laicistas no renuncian en cambio a instrumentalizar toda la potencialidad que puedan extraer de los fulgores artificiales que se logran ante las masas esgrimiento terminología religiosa, profanándola de paso.  La religión siempre ha sido, sobre todo para las mentalidades políticas más impías, un "instrumentum regni". Tal vez no lo hayan leído nunca, pero su fuente es Polibio (n. 200 a. C. - 118 a. C.), quien hace muchísimo tiempo, con el cinismo propio de la política, escribía:
 
"Si fuera posible formar una ciudad solo con personas inteligentes, [la religión] no sería menester. Pero la muchedumbre es cambiante y llena de pasiones injustas, de furias irracionales y de violentas rabias. El único remedio es contenerla con el miedo a lo desconocido y ficciones de ese género. Así, a mi juicio, los antiguos no inculcaron por casualidad en la multitud las ficciones de los dioses y las narraciones del Hades".
 
Obviamente, reducir lo religioso, lo santo, a estos términos tan miserables es depauperar la santidad y lo verdaderamente religioso. Pero eso es difícil explicárselo a quien manipula todo a su conveniencia, sin que podamos esperar de él un mínimo de honestidad intelectual. Sí que sería conveniente decir que para ser proclamado santo en la Iglesia Católica, por ejemplo, se requiere haber pasado un riguroso proceso de exámenes que, al parecer, no necesitan los "santos laicos" que tan alegremente son proclamados por cualquier conmilitón de partido, cuando no se proclaman ellos a sí mismos.
 
Que cada cual extraiga sus conclusiones. Pero esto había que decirlo.


NOTA:

Alejandro Jodorowsky (7 de febrero de 1929), de origen judeo-ucraniano, nació en Chile y se nacionalizó francés en 1989. Dramaturgo y artista ha explorado los campos del ocultismo: el Tarot, p. ej. y en su obra literaria ha ensayado la elaboración de un método personal que denomina "psicomagia". El concepto de "santo civil" lo elabora en su libro "La danza de la realidad".

jueves, 18 de junio de 2015

"HOTEL CALIFORNIA" (EL INFIERNO)


Charles Manson, en prisión por sus crímenes satanistas,
en su frente lleva grabada la esvástica


 
UNA CANCIÓN EN CLAVE
 
Manuel Fernández Espinosa

"Es el mal, hijo, o la evolución de la inteligencia torcida. No agotes más tu capacidad de asombro ante la perversión, porque el Mal y el Bien son como los dos antípodas del planeta de las almas, que tiran hacia el infinito en direcciones opuestas".
Beato Manuel Lozano Garrido.


Recientemente, en Bolonia, el sacerdote Don Giulio Marra, de la asociación "Nuovi orizzonti", organizó una vigilia de reparación por el concierto de Marilyn Manson, que tenía lugar en la ciudad italiana. Para explicar el motivo por el cual había reunido a los fieles en la iglesia del Santisimo Salvador, Don Giulio disertó sobre la música rock y su relación con el satanismo. Entre las bandas de rock y cantantes que señaló el sacerdote estaba The Eagles, con su canción "Hotel California" (ver noticia, en italiano). Pero, ¿cómo es que una canción como "Hotel California" puede ser calificada de "satanista"? ¿No parece demasiado excesivo? ¿Será, otra vez, la exageración de un sacerdote católico? Muchas veces pensamos que el satanismo en el rock se presenta con muchísimos decibelios y aspectos siniestros -y es cierto que existen multitud de casos así. Pero, "Hotel California" es una canción suave, que nadie diría que esté haciendo apología satanista.

Sin embargo, si atendemos a la letra de la canción podemos identificar un contenido implícito, cargado de alusiones al satanismo. Veámoslo. El argumento de la canción es la llegada de un viajero al Hotel California y lo que allí dentro le va sucediendo con el extraño y particular servicio del hotel y, supuestamente, otros no menos extraños inquilinos.

El mismo estribillo es muy elocuente:

Welcome to the hotel California
Such a lovely place
-Such a lovely place-
Such a lovely face"

(Bienvenido al Hotel California
qué amable lugar
-qué amable lugar-
Qué amable fachada".)

Es una llamada de atención a la falsedad de las apariencias. El mal se presenta como amable por fuera -en la "fachada"... Pero, cuando se penetra dentro de él... Ya es otra cosa.

En varias partes se alude a la vida que se lleva en el Hotel California: una vida de lujos y placeres en los que podría adivinarse pasatiempos orgiásticos. En otro verso la canción es más explícita: "This could be heaven or this could be hell" ("Esto podría ser el cielo o el infierno".)

Otro verso enigmático nos aporta una fecha: "We haven´t had that spirit here since 1969" ("No hemos tenido aquí esa bebida espirituosa desde 1969": el personaje que dice esto se está refiriendo al vino, puesto que el protagonista de la canción le ha pedido un vino). La fecha 1969 sugiere la época en la que el hippismo estaba en auge. El hippismo, tan relacionado con la Revolución de Mayo del 68, fue -contra la simpática imagen que de él se transmite, imagen tan distorsionada- algo más que un "Paz y Amor". Las sectas de extremo oriente, los gurúes y visionarios proliferaron entre los melunudos hippies, el pansexualismo (el amor libre) y la droga hicieron estragos en aquella juventud. 1969, la fecha a la que nos remite la canción es el mismo año en que Charles Manson, con sus secuaces, ofició el sanguinario ritual satánico en el que sacrificó a Satanás a Sharon Tate, esposa del cineasta Roman Polanski, así como también asesinó al feto que Sharon Tate llevaba en su vientre: Sharon Tate estaba embarazada de 8 meses.

Y, muy posiblemente, Charles Manson sea, sin que se diga su nombre, el personaje que se oculta tras la palabra "master" que aparece en la estrofa que considero la más explícita de satanismo en la canción y que dice:

"And in the master´s chambers
They gathered for the feast
They stab it with their steely knives
But they just can´t kill the beast"

(Y en las habitaciones del "maestro"
se reunían para el festín,
lo apuñalaban con sus cuchillos de acero,
pero simplemente, no podían matar a la bestia."

Al final, la canción delata que la situación de los inquilinos del Hotel es la de "no poder salir" una vez que se entra en él.

"Any time you like
But you can never leave"

(En el momento que quieras [podrás entrar],
pero nunca te podrás ir).

Es lo más parecido a eso que Dante escribió en el Canto III de la "Divina Comedia", a modo de lema del infierno:

"Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate" ("¡Perded toda esperanza los que entráis!”)

Ignoro si Don Giulio Marra tiene la misma interpretación de esta canción que la que aporto aquí, pero lejos de pensar que el sacerdote italiano esté exagerando, la canción "Hotel California" es, cuanto menos, sospechosa.





Lo que sí se saca en claro de esta canción es una cosa: el mal engaña bajo las apariencias amables. Y los acordes de esta canción, tan melancólicos, parecieran estar dictados por el demonio de la tristeza. En definitiva, el mal no puede experimentar la alegría.


En sus maravillosos y testimoniales "Diarios" (para ser más concreto, en "Las estrellas se ven de noche"), el Beato Manuel Lozano Garrido, nuestro paisano de Linares, más conocido por todos como Lolo, llegó a hacerse eco del crimen de Charles Manson, en su oración con Dios:





"-Señor, ¿has visto lo de Manson?".





"Es el mal, hijo, o la evolución de la inteligencia torcida. No agotes más tu capacidad de asombro ante la perversión, porque el Mal y el Bien son como los dos antípodas del planeta de las almas, que tiran hacia el infinito en direcciones opuestas".





(Linares, 3 de febrero de 1970). Para más información sobre Lolo (ver el enlace de su página web).








jueves, 4 de junio de 2015

DANTE ALIGHIERI


http://www.ecuavisa.com/sites/ecuavisa.com/files/fotogalerias/2013/05/01pdante_alighieri_1.jpg



Manuel Fernández Espinosa






A Matilde, que preguntó en nuestra "escuela" por Dante.

DANTE Y SU ÉPOCA
 
La época que le tocó vivir a Dante fue de esas "épocas interesantes", que son las que desean los chinos a quien quieren maldecir. El siglo XIII asistirá al conflicto entre el Imperio y el Papado. En Italia, el Emperador tenía a sus partidarios militando en las filas del partido gibelino (que defendían el poder independiente del Emperador al margen del Papa), mientras que los papistas engrosaban las filas del partido güelfo (defendiendo la legitimidad del poder temporal que en aquel entonces tenía el Papa).


Por tradición familiar Dante pertenecía al partido güelfo, pero los güelfos florentinos sufrieron una escisión interna. En 1300, debido a alianzas y ligas familiares y no tanto a cuestiones ideológicas, se dividirían en el partido Blanco y el partido Negro. Resultado de este enfrentamiento intestino entre los güelfos florentinos el partido Blanco se aproximará a las tesis gibelinas, mientras que sus adversarios se radicalizarán a favor del Papa.


Hijo de Alighiero Di Bellincione y Gabriella, nace Dante en Florencia, capital de la Toscana (al norte de Italia), el año 1265. El nombre con que ha pasado a la posteridad -Dante- es la forma sincopada de su verdadero nombre: Durante Alighieri. A los diez años fallece su madre y el padre casa en segundas nupcias, dándole a Dante un hermano y dos hermanas. Los antepasados de Dante procedían de la antigua nobleza, pero el ascenso político-social de la burguesía relegó a la familia de Dante a una posición de segundo orden dentro de la sociedad florentina.


En 1277, siendo un niño, y tal y como establecía la costumbre medieval, su padre negocia el matrimonio de Dante con Gemma di Manetto Donati, aunque el matrimonio no llegará a consumarse hasta pasados los diez o doce años. Frutos de este matrimonio con Gemma serán sus cuatro hijos.


Parece ser que sus primeros maestros fueron los franciscanos del convento de Santa Cruz. Están también sin comprobar sus presuntos estudios en las universidades de Bolonia y Padua. Pero, independientemente de los centros en que se formara, Dante adquirió una sólida y profunda formación clásica.


Uno de los eventos biográficos más trascendentes para la vida y la obra de Dante será su encuentro con Beatriz di Folco Portinari, cuando era un niño. Beatriz era una patricia florentina que terminará casándose con un miembro de la prestigiosa familia Bardi. La Beatriz de carne y hueso, fallecida en 1290, se sublima a lo largo de la obra del poeta, adquiriendo las proporciones de una figura clave para la interpretación de la obra dantiana. Dante conoce a Beatriz cuando ambos son niños, pero lo que es un infantil amor a distancia se transfigurará en un amor platónico que inspirará la "Vita nuova" y la "Divina Comedia", obras capitales de la producción del poeta florentino.


Hacia 1285 Dante comienza su actividad poética. Se relaciona con la corriente poética denominada el "Dolce stil nuovo", convirtiéndose en uno de los mejores amigos personales del teórico y representante de esta escuela poética, Guido Cavalcanti. En los años siguientes Dante se dedica a estudiar filosofía y teología, siendo asiduo visitante de los centros intelectuales de la orden de San Francisco de Asís (franciscanos) y Santo Domingo de Guzmán (dominicos). Ahonda en sus conocimientos clásicos, especializándose en la obra de Boecio, Ovidio, Cicerón y Virgilio. También tendrá relaciones con el egregio pintor Giotto.


En 1294 compila en la "Vita nuova" la dispersa obra poética que había producido desde 1285. En la "Vita nuova" las poesías van a compañadas de comentarios en prosa del mismo autor, componiendo un hilo argumental de carácter simbólico. Aquí será donde nos cuente su amor de juventud por Beatriz. Pero las interpretaciones románticas y sentimentales de este amor son muy limitadas si prescindimos de los niveles de lectura implícitos que trataremos de explicitar.


Dante desempeñó desde 1295 destacados puestos administrativos en la ciudad de Florencia, participando en los avatares políticos de la ciudad. Partidario de las libertades de la ciudad, Dante se irá posicionando frente al poder temporal de la Iglesia y frente al Papa al que acusaba de simonía. Miembro del partido Blanco en 1301 es enviado a Roma como embajador para negociar con Bonifacio VIII que pretendía dominar la ciudad toscana.


En 1302, la alianza del Papa con Carlos de Valois y con la facción Negra de la ciudad de Florencia asesta un golpe de fuerza con el que Florencia cae en manos de los enemigos políticos de Dante. Se le confiscan sus bienes y se ve forzado a marchar al destierro, bajo la amenaza de ser quemado vivo en la hoguera si volviese. Empieza así su largo y definitivo exilio, un calvario de casi veinte años, en que irá de una ciudad a otra, soportando crisis económicas que lo sumen prácticamente en la indigencia.


Será en el destierro cuando componga los primeros cantos del Infierno, primera parte de su "Divina Comedia". También escribirá el "Convivio" y "De vulgari eloquentia", obras ensombrecidas por la "Divina Comedia". Al servicio de los gibelinos será diplomático en varias ciudades del norte de Italia hacia 1306.


Según el testimonio que nos transmite Bocaccio, Dante visita París en 1309, e incluso se supone que el poeta también visitaría Oxford. Dante vuelve a Italia, cuando es elegido Emperador Enrique de Luxemburgo, asistiendo a la coronación del mismo en 1311, año en que Dante redactó su tratado político y moral intitulado "Monarchia" que dedicaría al flamante Emperador. Entablaría una relación cordial con Enrique de Luxemburgo, pero la temprana muerte del Emperador en 1313 frustra las esperanzas de Dante, puestas en la conquista de Florencia y en la reintegración política de la península italiana.


Dante abandona su actividad política y se concentra en culminar su "Divina Comedia" que concluye en 1318 ó 1319. Al término de su vida se instala en Verona, donde gobierna su amigo Cangrande della Scala; más tarde se traslada a Rávena. En 1321 va a Venecia como delegado en misión diplomática, al regreso de Venecia cae enfermo y muere, a la edad de 56 años, en Rávena, el día 14 de Septiembre de 1321.


EL DOLCE STIL NOVO

 
Dante se incorpora al grupo de poetas que siguen los dictados de la escuela del "Dolce Stil Novo", guiada en Florencia por Guido Cavalcanti. Pero los primeros pasos poéticos de Dante estuvieron inspirados por la corriente trovadoresca y la Escuela poética siciliana. Con el "Dolce Stil Novo" el "amor cortés" ganará en Dante profundidad conceptual y refinamiento estilístico, apartándose del manierismo y la frigidez que caracteriza a la Escuela siciliana.


"Vita nuova" la compone Dante tras la muerte de Beatriz, en 1293. Esta obra, como hemos dicho más arriba, está inspirada por el "Dolce Stil Novo" y se compone de una serie de comentarios autobiográficos al hilo de su experiencia personal -amorosa y poética- que tiene como eje central la historia del amor por Beatriz. La "Vita nuova" supone por parte del autor una selección de todos los poemas compuestos hasta la fecha. Algunos de estos poemas serán incluidos en la "Vita nuova", intercalándose para reforzar los comentarios, y otros muchos se verán excluidos. El criterio que empleará Dante para la selección se guiará tanto por cuestiones estilísticas como por la densidad de la experiencia que se canta en dichos poemas. La "Vita nova" es una biografía interior, la narración de unas experiencias psicológicas suscitadas por los esporádicos encuentros con Beatriz; pero los encuentros eventuales en el plano de la vida ordinaria adquiere una dimensión intelectual y espiritual.


La intencionalidad de la "Vita nova" es la de revisar un itinerario vital que focaliza algunos de los momentos ejemplificadores que forman la "biografía moral" del poeta. Es, pues, la lectura de una experiencia amorosa cuyos hitos principales se convierten en ejemplos de enseñanza moral; a la vez que Dante trata de exponer "científicamente", sirviéndose de sus propias vivencias, la poética del "Dolce Stil Novo", cultivado por Guinizzelli y su amigo Guido Cavalcanti.


La Beatriz de carne y hueso será destilada en el proceso intelectualizador, simbolizante y poético de Dante que, desde el principio, enuncia enigmáticamente la ambigüedad identitaria de Beatriz: "...la cual fue llamada Beatriz por muchos que no sabían cómo se llamaba" ("Vita Nuova"). ¿Qué quiere decirnos Dante con esto? ¿Si la que llamaban Beatriz tenía otro nombre, cuál era el "otro nombre" de Beatriz? Trataremos de despejar esta incógnita.


La numerología -que nunca es en Dante arbitraria- también hará acto de aparición en la "Vita Nova". Y sobre todos los números, el número 9: Dante tiene 9 años cuando ve por vez primera a Beatriz, que también tiene 9 años. Recordemos que el 9 es para la tradición simbólica la imagen completa de los tres mundos: el corporal, el intelectual y el espiritual.


Con "Vita nova" Dante ensaya por vez primera el código cifrado que después, en la "Divina Comedia", será imprescindible para comprender los múltiples sentidos de la obra dantiana. Pero este simbolismo nunca es "inventado" por Dante.


La corriente "Dulce Stil Novo" tenía un núcleo denominado los "Fedeli d'Amore" (los "fieles de Amor" que aparecen citados en la "Vita nova"). Los Fieles de Amor son una confraternidad que continúa la tradición caballeresca del "amor cortés".


La tradición caballeresca tenía dos características fundamentales: la exaltación del principio femenino encarnado por la Dama virginal (Madonna, Nôtre Dame), que es trasunto simbólico de la Sabiduría Divina (Sofía). La otra característica es la intelección del Amor como fuerza irresistible que se apodera del caballero y lo conduce inexorablemente al encuentro de su Dama. Pero lo que se persigue no es la unión carnal con la Dama, sino la superación del mundo contingente, la superación de la dualidad entre Caballero y Dama por el Amor, señor y principio rector del Universo como desde la Antigüedad habían entrevisto Platón y Aristóteles.
Dante advertía en el "Convivio" que había que atender a los cuatro niveles de lectura que encierra toda obra poética auténtica. Estos cuatro sentidos se ordenan jerárquicamente. El primer nivel de un texto, según Dante, es el "literal"; en el segundo nivel el "alegórico" (verdad escondida bajo bella mentira); el tercero es el "moral" (que hay que descubrir para utilidad del lector) y el cuarto es el "anagógico" (cuando espiritualmente se expone un escrito y significa cosas sublimes de la gloria eterna).

Los Fieles de Amor eran una confraternidad que se extendía por el ámbito de las tres antiguas lenguas medievales: oïl, oc y sì. Por eso pueden rastrearse "Fieles de Amor" en la Provenza (cuna del "amor cortés"), en la zona que hoy es Bélgica y en Sicilia. A principios del siglo XX Luigi Valli se consagró a desentrañar el sentido oculto que se cifraba en los más de treinta términos que empleaban los "Fieles de Amor" en una jerga secreta que trataba de ocultar a la "gente grossa" -gente grosera- la verdad de unas experiencias que se consideraban de orden espiritual.


Entre esas experiencias estaba la del "saludo de la Dama". El "saludo" confería la salud espiritual a quien lo recibiera. No se trataba de lo que vulgarmente se entiende por "saludar" o "saludarse" (esto sería su nivel literal). El "saludo" consistía para los fieles de Amor en un rito de pasaje por el cual el caballero veía al Amor personificado en un Señor espantoso que le proporciona la "muerte aparente". Después de esta "muerte aparente" se despiertan en el caballero la visión que trasciende la esfera de las cosas ordinarias, suscitándose las fuerzas superiores que conducirán al caballero al "centro" donde reside el Amor.


LA DIVINA COMEDIA


Los primeros trabajos que ocupan a Dante para la confección de esta magna obra se sitúan allá por el año 1303. Dante nunca tituló su obra cumbre con el título que ha pasado a la posteridad: "La Divina Comedia". La "Comedia" fue subtitulada por el mismo Dante como "Poema sacro", y a partir del siglo XVI se le empezó a añadir lo de "La Divina". Esta obra, "La Divina Comedia", le valió a su autor ser considerado como "el poeta más grande del Catolicismo" (Enciclopedia Católica) y en el sexto centenario de su muerte, el Papa Benedicto XV dedicó a Dante sendas alabanzas en la encíclica "In praeclara".


Uno de los primeros comentaristas de Dante sería uno de sus hijos, Iacopo di Dante, el que dirá que "La Divina Comedia" de su padre quiere mostrar bajo alegorías los tres modos de ser de la Humanidad: el vicio que es el Infierno, el pasaje del vicio a la virtud (el Purgatorio) y la virtud -condición de los hombres perfectos- que es el Paraíso. Iacopo di Dante se apoya en una carta de su padre escrita a su amigo Cangrande della Scala en la que declara que el sujeto de su Comedia es el estado de las almas después de la muerte y, alegóricamente, el hombre, en cuanto por sus méritos o deméritos, se hace acreedor de los castigos o las recompensas divinas. En esa misma carta a Cangrande, Dante confiesa que "La Divina Comedia": "...considerada en su integridad, fue emprendida no con un fin especulativo, sino práctico [...] su cometido [...] es elevar a aquellos que viven en la infelicidad al estado de felicidad".


La Comedia está estructurada en tres partes: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, cada una de las cuales consta de treinta y tres cantos (33 fueron los años que pasó Cristo en el mundo), aunque se incorpora al Infierno el primer canto introductorio: cien cantos en total. Toda la Comedia se dispone en tercetos y cada una de sus tres partes termina con la palabra "stelle" (estrellas).


El simbolismo numérico empleado en la "Vita nova" vuelve por sus fueros en la "Comedia". El número 9 que en la "Vita..." identificaba a Beatriz será en la "Comedia" el que defina el número de círculos en los que se divide el Infierno y el número de círculos celestes. El 7 -número que simboliza el dolor- será el número de cornisas del Purgatorio por relacionarse con los 7 pecados capitales. El 666 será el número de la Bestia, tal y como en el Apocalipsis joánico (Apocalipsis de San Juan) y el 515 (cifras que suman 11, número del martirio) representa a un "enviado de Dios" que se relaciona con la concepción política que Dante tenía del Imperio.


"La Divina Comedia" nos narra el viaje de Dante a los mundos de ultratumba, acompañado por Virgilio en sus visitas al infierno y al Purgatorio. En la última parte de su viaje será la misma Beatriz la que sustituya al eximio poeta clásico. En el último canto del Paraíso, Beatriz dejará de guiarlo, y San Bernardo tomará el relevo como guía de Dante. Con San Bernardo, Dante podrá tener la visión beatífica y directa de la Divinidad.


Beatriz reaparece, como podemos comprobar. Han pasado los años: Beatriz había muerto en 1293, pero en 1303, envuelto en los problemas que le han acarreado los avatares políticos, Dante todavía consagra a Beatriz su memoria, otorgando a Beatriz un papel crucial en la "Divina Comedia". ¿Amor romántico? No sería oportuno entender desde el mostrenco sentimentalismo esta veneración a Beatriz, pues como ya nos ha dicho Dante en su "Vita nova": Beatriz "...fue llamada Beatriz por muchos que no sabían como se llamaba". ¿Cómo se llamaba verdaderamente Beatriz? ¿Cuál era el nombre verdadero de Beatriz? Beatriz se llama -para Dante y los Fieles de Amor- Sofía, o lo que es lo mismo: "Sabiduría Divina".


Pero además de Beatriz, en la "Comedia" aparecerán otras figuras femeninas: Santa Lucía (patrona de los invidentes y personificación en la obra dantiana de la Justicia divina) y la Santísima Virgen María, en quien se integran Beatriz y Lucía, Ianua Coeli (Puerta de los Cielos).


Estas son las principales claves simbólicas de la Divina Comedia, pero no las únicas. Toda la obra está impregnada de un sentido teológico, filosófico y moral que hace de ella una de las obras máximas de la civilización europea.


LA DIVINA COMEDIA EN ESPAÑA

 
Las intensas relaciones entre la Corona de Aragón e Italia durante el siglo XIV explican que ya en 1380 Dante sea citado en la obra de Bernat Metge o en la de Andreu Febrer que llegó a traducir "La Divina Comedia" por vez primera al catalán.


La influencia de la "Comedia" en la literatura castellana será más tardía, pero de mayor calado y hondura. Será el sevillano Francisco Imperial el máximo exponente del dantismo en Castilla. Franscico Imperial se dejará guiar por Dante en su "Dezir de las siete virtudes", así como Virgilio había guiado a Dante en la "Comedia".


En el "Cancionero de Baena", junto a la lírica galaico-portuguesa y la provenzal, se percibe el dantismo en autores como Ruy Páez de Ribera, Fernán Pérez de Guzmán o el Marqués de Santillana. La primera traducción de la Comedia al castellano se le atribuye a Enrique de Villena, pero esta versión traducida en prosa castellana (del año 1427) no pudo ejercer ninguna influencia por estar inédita hasta el siglo XX.


Será el Marqués de Santillana uno de los primeros que acuse la influencia dantesca en el siglo XV. En "El Infierno de los enamorados" de D. Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, Hipólito acompañará al poeta, perdido en una selva que rememora la selva en que Dante se había perdido hasta encontrarse con Virgilio. El Marqués de Santillana verá los tormentos de Macías el Enamorado, Hero y Leando, Dido y Eneas... "El Infierno de los enamorados", obra del marqués de Santillana, será la que inaugure toda una serie de "infiernos": "Infierno de amores", de Guevara; "Infierno de Amor", de García Sánchez de Badajoz; o el "Purgatorio de Amor", del Bachiller Jiménez. El secretario del Marqués de Santillana, Diego de Burgos, compondrá también el "Triunfo del Marqués" en que Dante conducirá a D. Íñigo López de Mendoza hasta el templo del triunfo y su gloria.


El "Laberinto de Fortuna" (tambien llamado "Las Trescientas") es el ejemplo más ambicioso de todo un género de poemas alegóricos y didácticos de moral y política, tan abundantes en el siglo XV. Algunos críticos han afirmado que la fuente de inspiración del "Laberinto de Fortuna" es la "Divina Commedia", así pensaba el eminente polígrafo santanderino, D. Marcelino Menéndez y Pelayo. Mena pudo conocer la Comedia en Italia. Pero otro grupo de críticos piensan que el "Laberinto" enlaza más bien con la tradición francesa de literatura de Fortuna y alegórica, que empezó en el siglo XIII con el "Roman de la Rose" de Jean Meung. Será Post quien rechace toda conexión del "Laberinto" con la "Commedia", afirmando que si en algo coinciden ambas obras es por la concepción alegorizante propia de la Edad Media, seguida ambos autores -el español y el italiano.


Pero la primera traducción al castellano aparece en 1515, y será en Burgos. Aunque sólo se traduce el canto del Infierno, debido a Pedro Fernández de Villena y en copla de arte mayor, la estrofa más noble del castellano de la época. Pero con la llegada del petrarquismo al renacimiento español, el alegorismo dantesco será relegado y sustituido. Francisco de Aldana, cantado por Luis Cernuda, también muestra en algunas de sus composiciones una familiaridad con la Divina Comedia dantiana digna de notarse. 


Podríamos detectar cierta temática dantesca en "Los Sueños" de Francisco de Quevedo, aunque la intencionalidad quevedesca es la sátira, y por eso mismo "Los sueños" podrían tener más en común con las obras de Luciano de Samosata.


Dante será olvidado prácticamente en España, hasta que en el siglo XIX una serie de eruditos como Milá y Fontanals, José Amador de los Ríos y Menéndez Pelayo inician los estudios sobre la influencia de Dante en la literatura española. El romanticismo español se interesó por Dante. Gustavo Adolfo Bécquer trata ciertos episodios de la Comedia en alguna de sus rimas y Gaspar Nuñez de Arce hace una breve adaptación del poema de Dante. La mejor de las versiones castellanas en verso de "La Divina Comedia" es la que realizó Ángel Crespo en tercetos encadenados, aunque no está acompañada de un aparato crítico que facilite la comprensión.