jueves, 14 de enero de 2016

EL ANDRÓGINO DAVID BOWIE "GLORIFICADO" POR EL VATICANO

David Bowie en una imagen de su último vídeo Blackstar
 
 
Traducción del inglés al español: Manuel Fernández Espinosa
 
Artículo original de: Margaret Galitizin
 
 
 
Cuando la estrella del rock David Bowie, considerado el más influyente de los rockeros, murió de cáncer el 10 de Enero de 2016, yo esperaba que su mundo lo aclamara. Tal y como exactamente lo hicieron las estrellas de Hollywood y del rock -rock suave, punk rock, heavy metal. Madonna, Paul McCartney, los Rolling Stones, Kendrick Lamar y otros cantantes rindieron sus tributos.

Empero, elogios más inesperados vinieron de prominentes figuras del mundo político y científico, por ejemplo, David Cameron, Tony Blair y el astronauta Tim Peake. Pareciera que el siglo XXI estuviera tan ansioso de ovacionar a éste descarado satanista, criatura andrógina, como las grandes personalidades el siglo XIII honraron a San Bernardo a su muerte.

Esta ovación es lo que viene de un mundo que ha quemado mucho incienso en el altar de la rebelión del rock y la revuelta. Después de todo, Bowie fue el primero en muchas cosas  en la Revolución del Rock: el primero en declarar abiertamente su homosexualiad y convertir a las audiencias a la aceptación de la criatura andrógina bisexual del futuro, el primero en hacer vídeo-clips, el primero en reinventarse a sí mismo bajo muchos personajes como Ziggy Stardust y el Thin White Duke.

ALBUMES SATÁNICOS

"Correr riesgos y ser subversivo, eso fue lo que aprendí de David Bowie" -dijo un fan. Bowie fue subversivo, él lanzó por doquier su odio conta las convenciones y todo lo establecido. Y especialmente, él fue virulento contra la Iglesia Católica.

La maldad se evidencia en su "Next Day", vídeo-album lanzado en 2013 como su "resurrección" después de una ausencia de diez años, desde la etapa de recuperación de una grave adicción a la cocaína y la paranoia. En el vídeo "Next Day" se disfraza Bowie de monje cantando en un local con sacerdotes depravados que se acompañan de prostitutas medio desnudas; una de las prostitutas es "agraciada" con una supuesta estigmatización. La sangre efusiona de las palmas de sus manos y el cura que la "acompaña" grita furioso hacia Dios: "¡Eres tú otra vez!".

Su último album, Blackstar -que en los círculos ocultistas es una referencia a Satanás- fue también emitido dos días antes de su muerte. A pesar de su muerte, sus fans más acérrimos ya están negando la realidad, aduciendo que él no ha muerto, sino que ha emigrado a un lugar extraterrestre.

Blackstar ha sido, si cabe, todavía más blasfema y abiertamente ocultista. Bowie retorna a su tema astronáutico-espacial, anunciando una nueva era de Satanás. La supuesta verdad gnóstica que se ha ocultado del hombre está regresando. Es algo más que una producción audiovisual, es un mensaje plagado de ritos satánicos y danzas simbólicas, magia y adoración a Satanás.

Del mismo modo, la canción Valentine's Day era algo más que un rockero envejecido cantnado sobre el día de San Valentín. San Valentín "lo sabe todo", quiere "todo el mundo bajo sus pies" y "tiene algo que decir". ¿Qué está diciendo Bowie? Ese "El día de Valentín está aquí" parece ser el anuncio del advenimiento del diablo. Si es así, David Bowie aparece como un heraldo de Satanás.
 
Del vídeo "Next Day" de Bowie, imagen que parodia a Santa Lucía, también aparece Santa Juana de Arco, todas en una especie de prostíbulo lleno de sacerdotes y cardenales católicos

GNOSIS Y EXTRATERRESTRES

Es indudable que Bowie estaba profundamente inmerso en la doctrina ocultista y gnóstica.

En su más temprana carrera, Bowie fue un discípulo de Alister Crowley y más tarde se obsesionó con la doctrina ocultista de los super-dioses y las invasiones extraterrestres. Blackstar está repleta de imaginería gnóstica y satanista. Un extraterrestre -una calavera enjoyada en un traje de astronauta- trae los secretos de una antigua religión. Un ritual satánico que termina con la mujer admirando el cráneo enjoyado en poder de una bruja, en un círculo mágico. El propio Bowie canta con los ojos vendados, en referencia a los maestros iniciados.

Por último, tamibén hay una representación realmente blasfematoria de un Cristo crucificado contoneando las caderas y una grotesca cabeza. El mensaje parece ser este: una Nueva Era ha llegado, iluminada por la luz diáana de la Estrella Negra. Satanás sustituye a Cristo.
 
VATICANO APOYANDO A UN SATANISTA
 
La escenificación inmoral y blasfematoria de los últimos albums debería ser suficiente para que cualquier católico fiel rechaze a Bowie. Uno esperaría que la Iglesia previniera a los fieles a mantenerse alejados del satanista Bowie -y de la música rock en general.
 
En cambio, los medios de comunicación proclaman ufanos que los prelados católicos se apresuran a sumarse al coro general en loor de Bowie. Entre los primeros en honrar a la estrella de rock bisexual estaba Gianfranco Cardenal Ravasi, del Consejo Ponticio de la Cultura. Comentando sobre la muerte de Bowie, el cardenal twiteó letras de Bowie del año 1969, la canción Space Oddity: "Control de Tierra al comandante Tom / comienza la cuenta atrás, arranca motores / compruebe el encendido y puede que el amor de Dios esté con vosotros".
 
Al día siguiente, L'Osservatore Romano, diario del Vaticano, publicaba un obituario elogiando a Bowie, elevándolo a "músico singular que nunca fue banal" y que "fecundó artísticamente durante más de cinco el arte, el cine y el teatro".
 
El periódico del Vaticano que cada día se convierte más al mundo moderno, tomó nota de la "imagen ambigua" que Bowie cultivó a lo largo de su carrera, atribuyéndola a un simple deseo inmaduro de ganar fama y llamar la atención.
 
Estos "excesos", afirma L'Obsservatore, pueden pasar por alto, en virtud del legado de Bowie que "fue alguien que vivió la sobriedad personal, expresándola incluso en su cuerpo delgado, cuasi filiforme".
 
Es casi impensable que un diario del Vaticano elogie a un hombre que -además de ser un satanista- abiertamente se proclamó a sí mismo promiscuo y audazmente desafió las normas de identidad sexual..
 
LA POSICIÓN DEL VATICANO ES ALABADA
 
Los comentaristas han aplaudido la "postura valiente" del Vaticano, observando que su "audaz posicionamiento" es una señal positiva para los temas de la LGBT en la Iglesia. "Probablemente otro resultado del óptimo compromiso de Francisco con el mundo y con las demandas de toda la gente a ser respetada y valorada".
 
Sin embargo, Bowie -ya en 1976- proclamó flagrantemente que la música rock estaba inspirada por Satanás: "El rock siempre ha sido la música del diablo, nadie me puede convencer de que no lo sea... Siento que nosotros estamos anunciando algo más oscuro que nosotros mismos" (revista Rolling Stone, 12-2-1976, pág. 83). Bowie nunca negó esta afirmación, sino que evolucionó a una especie de heraldo del siniestro reino de Satanás.
 
Que el Vaticano apruebe e incluso elogie a David Bowie es casi increíble, otra de las consecuencias de la apertura al mundo moderno pagano que se realizó con el Concilio Vaticano II.
 
 

miércoles, 6 de enero de 2016

CONSTANTINISMO O JULIANISMO: LA CARA Y LA CRUZ

 
 
 
Las bases del anticristianismo actual en modo alguno son inovadoras sino adaptación de los más remotos temas del gnosticismo de los primeros tiempos del cristianismo
 
 
Manuel Fernández Espinosa
 
 
LA CRUZ DEL "CONSTANTINISMO": IN HOC SIGNO VINCES
 
 
Es usual entre los enemigos de la Iglesia Católica, e incluso entre algún católico despistado, acusar a la Iglesia Católica de "constantinismo", en alusión a Constantino I el Grande que adoptó el cristianismo como religión del Imperio Romano. Que sepamos, los católicos en el Credo sólo hacemos profesión de fe en una Iglesia UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA (y hasta hace poco tiempo, ROMANA.) En el Símbolo de la Fe no se precisa que tengamos que creer en una Iglesia también CONSTANTINIANA, sin embargo, es un apelativo que sus inventores están interesados en aplicárselo. Ergo se trata de uno de los términos estratégicos del anticristianismo endosarnos ese calificativo.
 
El ex-comunista francés Roger Garaudy ha resuelto, con simplismo pasmoso, que la Iglesia Católica está tocada de "constantinismo", definiéndola como "Iglesia dominante de los dominantes". No es extraño que algunos teólogos llamados "de la liberación" utilicen este mismo calificativo para la Iglesia; no en balde la teología de la liberación debe mucho a este ideólogo que supo inocular en ciertos ambientes católicos el virus revolucionario más quintaesenciado.
 
Definir la Iglesia Católica como constantiniana, o sea, como "iglesia dominante de los dominantes" resulta un recurso demagógico que sólo encandilará a mentes mediocres, pero, de hecho, la falacia, una vez vertida, y convenientemente asumida, ha supuesto para muchos católicos un factor que ha terminado revolucionando su pensamiento poniéndolos al servicio de la revolución gnóstica e igualitaria.
 
 
Interpretando la Iglesia Católica como "constantiniana" se pretende recriminar y anular un largo período de la historia de la Iglesia, mientras que retrógradamente se da el salto a la "experiencia paleocristiana", idealizada en sus orígenes como "experiencia" genuina y ácrata. La revolución luterana (nos resistimos a aplicar el vocablo "reforma" para el protestantismo, pues no constituyó ninguna reforma y sí un doloroso cisma) también apeló a ese cristianismo primitivo de las "comunidades de base", avant la lettré.
 
 
Los católicos que acríticamente asumen esta serie de despropósitos son los mismos cristianos que se escandalizan por el lujo de los templos, ejerciendo una delirante labor autocrítica que desorienta y desnorta a las más incautos. Contagiados por los prejuicios más banales de la demagogia izquierdista anti-clerical de todos los tiempos, estos cristianos están condenados a la esterilidad por el mismo complejo de inferioridad que resulta de esa interpretación autoinculpatoria y recriminatoria. ¿No ven que sus amigos ateístas, agnósticos y gnósticos ya no son visceralmente anticlericales, sino cerebralmente antieclesiales?
 
 
El cristianismo "más puro" que ha de promoverse como bucólica utopía deseable, concluyen nuestros hermanos más ingenuos, es el cristianismo que nada tuvo que ver con el poder político, un cristianismo "ácrata" (etimológicamente, "sin poder".) O sea, el cristianismo marginal anterior al Edicto de Milán (313) de Constantino el Grande que asumió, después de la victoria del puente Milvio, el cristianismo como "religión de Estado". Olvidan estos idílicos y ácratas cristianos que, antes de la visión de Constantino del crismón, los cristianos malvivieron en las catacumbas, perseguidos por el poder político pagano, y que por no poder, no podían ni celebrar santamente el domingo. Si persisten en sus trece, estos cristianos que han idealizado las catacumbas lograrán meternos otra vez a todos los demás en las catacumbas, y quién sabe tal vez reabrir los circos con leones en la arena. Mientras tanto, en el ínterin, se despoja a la Iglesia de los resortes indispensables para ejercitar la misión evangelizadora, "ad intra" y "ad extra", que Jesucristo nuestro Señor nos demanda.
 
 
A la postre, la percepción de la Iglesia Católica como presunta "iglesia constantiniana" supone también, para muchos de nuestros correligionarios católicos, establecer una pretendida dicotomía que se muestra prácticamente insalvable entre "el pueblo de Dios" y la "jerarquía". Se trata así de abismar el laicado de su jerarquía natural y sobrenatural, ofreciendo la imagen de una iglesia que en sus bases camina por las sendas de la solidaridad, la tolerancia y demás "virtudes" antropocéntricas y modernas, mientras que las jerarquías parecen muy lejanas allá en las "altas esferas", sin que trascienda el cargo que de la realidad se hagan, y siempre puestas bajo la sospecha de incoherencia existencial, e incluso bajo sospechas más graves, como la de infidelidad a los consejos evangélicos.
Esta concepción prejuiciosa no beneficia en nada la comunión eclesial y redunda en los tópicos más insufribles, olvidando que la Iglesia no es un colectivo humano, sino una institución fundada por Cristo, inspirada por el Espíritu Santo. La Santa Iglesia no es constantiniana, sino Cuerpo Místico de Cristo.
 
 
LA CARA "DURA" DE JULIANO EL APÓSTATA: SUS EXCRECENCIAS ACTUALES
 
 
Si los detractores de la Iglesia Católica la acusan de "constantiniana", eludiendo (o ignorando) los valores tolerantes que la historia ha comprobado imperantes en el mundo bajo el mandato de Constantino el Grande, nos llama poderosamente la atención que los mismos enemigos de la Iglesia exalten una figura poco conocida, y que si estudiamos, entenderemos imprescindible para comprehender muchas de las realidades de nuestra actualidad; verbigratia, la polémica de la enseñanza religiosa.
 
 
Esa figura es Juliano el Apóstata. A quien ha dedicado un elogioso ensayo el irreverente, blasfemo, apologeta del suicidio, denostador de la vida y del cristianismo E. M. Cioran. El ensayo "Los nuevos dioses" del filósofo rumano es una pieza maestra para entender las bases del anticristianismo de hogaño, un anticristianismo que en modo alguno es innovación sino adaptación de los más remotos temas del gnosticismo de los primeros tiempos del cristianismo. Cioran aboga por una neopaganización que arruine por siempre el cristianismo. Su traductor y discípulo en España, Fernando Savater, define como "gnóstico" al avinagrado filósofo rumano, y ello con toda la razón del mundo.
 
 
Flavius Claudius Julianus (331-363 d. C.) fue un empedernido filósofo que, después de muchas peripecias, llegó a ser alzado como César del Imperio Romano. Su vida es una vida marcada por el destierro y los estudios filosóficos. Juliano -que al principio profesó la fe cristiana- entró en contacto con el filósofo Hecebolio, que oscilaba entre el paganismo y el cristianismo, y mantuvo también relación con Eusebio de Nicomedia, un sacerdote mundanizado. Entre los autores que lo inspiraron cabe mencionar al neoplatónico Jámblico, que mezclaba el neoplatonismo helenista con elementos de magia y demonología. También se sabe que Juliano era miembro de una sociedad secreta, llamada "Mitra". Máximo de Éfeso, su maestro, lo convenció de estar destinado a gloriosas empresas militares, incluso se cree que Máximo de Éfeso lo convenció de estar poseído por el espíritu de Alejandro Magno, lo que explica que acometiera una guerra contra los persas que le costó la vida.
 
 
Pero Juliano no murió sin hacer todo el daño que pudo a los cristianos. Inauguró su mandato con la reapertura de los templos paganos, y en el curso de su gobierno tanteó la posibilidad de crear una Iglesia pagana, paralela a la Católica, en la que se estructuraba jerárquicamente el orden sacerdotal pagano como una especie de Cuerpo Místico de Satanás, que diría el Beato Francisco Palau.
 
 
Uno de los rasgos que hacen de Juliano casi un contemporáneo nuestro es que se interesó muy mucho en apartar de la enseñanza a los profesionales cristianos. Se basaba para ello en la incompatibilidad existente entre lo que los docentes cristianos creían -Cristo, a quien Juliano llamaba despectivamente "el Galileo"- y las materias que tenían que abordar en sus lecciones: la cosmogonía de Hesíodo, Homero, Platón... El intervencionismo de Juliano el Apóstata se nos aparece así como un paradigma precursor de todas las políticas que se dirigen a borrar el cristianismo de los centros de enseñanza. "¡Qué se vayan a las iglesias de los galileos a comentar a Mateo y Lucas!" -¿nos suena esta frase lacerante, pues no la escribió Juliano.
 
 
Esgrimiendo con un cinismo olímpico esa incompatibilidad entre los cristianos y la cultura clásica, Juliano animaba con ello la apostasía de los cristianos más lapsos, que por no perder las lentejas se convertían a los cultos paganos de la diosa Cibeles, mientras que los más fieles se condenaban a la marginación, impidiéndoseles ejercer en el mundo un apostolado eficaz entre el alumnado. La estatalización de la docencia se llevó a cabo con la Constitución Magistros Studiorum.
 
 
No se ponen de acuerdo los historiadores sobre si Juliano prohibió a la juventud cristiana el ingreso en las escuelas estatales. Algunos opinan que no lo prohibió, con el ánimo de contaminar a los jóvenes cristianos con los mitos paganos de la Antigüedad.
 
 
Mientras trabajaba este artículo para ARBIL saltan a la palestra las reivindicaciones de "enseñanza coránica" que impulsan los colectivos islámicos asentados en España, no me ha pillado por sorpresa. Los mass-media venían, a lo largo de semanas, preparándonos el cuerpo con noticias como la de ese progenitor musulmán que se negaba a la escolarización de su prole en instituciones docentes en cuyas paredes colgaba el crucifijo, el caso de la niña con su velo tampoco se queda atrás. Uno es demasiado viejo para creer en las casualidades. La política de enseñanza laicista de hoy, al igual que la política de enseñanza pagana de Juliano no tiene que prescindir forzosamente de sus primados ideológicos, para ser radicalmente anticristiana. Juliano también soñó con la reconstrucción del Templo de Salomón, con el avieso propósito de arruinar el proselitismo de "secta de los galileos" entre el pueblo de Israel. Los julianistas de hoy abrirán, en España, aulas coránicas a los mahometanos, igualando con esta medida al Islam invasor con la tradición católica española.
 
 
Pese a todo su celo por arruinar la Iglesia Católica, que había dejado de ser "constantiniana" bajo su férula, Juliano no triunfó sobre Jesucristo. La última frase de Juliano, pronunciada antes de morir, fue elocuente: "¡Venciste, Galileo!". Algunos de sus más conspicuos seguidores actuales, que haberlos haylos en España, no parecen haberse resignado al triunfo del Galileo, a la victoria de Jesús Cristo.
 
 
FUENTE ORIGINAL: REVISTA ARBIL

jueves, 17 de diciembre de 2015

LAS CREDENCIALES DE LA RELIQUIA DE LA SANTA ESPONJA

San Pío V Papa


CARTA DEL DUQUE VESPASIANO GONZAGA A SAN PÍO V. DOCUMENTO INÉDITO


"Postes sciens Iesus quia omnia consummata sunt, ut consummaretur Scriptura, dixit: Sitio. Vas ergo erat positum aceto plenum. Illi autem spongiam plenam aceto hyssopo circumponentes obtulerunt ori eius. Cum ergo accepiset Iesus acetum, dixit: Consummatum est. Et inclinato capite tradidit spiritum".

Secundum Iohannem 19, 28-31


"Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed. Había allí un botijo lleno de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu."

Evangelio según Juan 19, 28-31.


Muy agradecido a mis queridos amigos Franco Maestrelli y Luis Gómez
Manuel Fernández Espinosa
Convento de la Madre de Dios (Baena, Córdoba, España) Foto de Luis Gómez.
Hace unos años de esto. Era una mañana de diciembre y mi amigo Luis Gómez y yo llegamos al antiguo convento de la Madre de Dios de Baena (Córdoba). En el convento todavía perservera una comunidad de monjas dominicas, entre las cuales se hallaba nuestra amiga Sor María del Pilar Cano. Se aproximaba la conmemoración multisecular de aquel cenobio. Y nuestra hermana nos pidió que echáramos un vistazo a algunos de los documentos que custodia el archivo conventual. Cartas, muchas cartas. Pero, entre toda aquellas epístolas, nos llamó poderosamente la atención una en particular que relataba escuetamente el origen de un pedazo de la reliquia de la sagrada esponja.

Después de la muerte de su amada esposa, Vespasiano Gonzaga Colonna relata que encuentra entre las joyas de su mujer una apreciada reliquia. El Duque decide filialmente hacerla llegar al Romano Pontífice San Pío V. Y esta es la carta: la carta hallada en un convento de España, escrita en italiano antiguo y que reproduzco aquí con leves modificaciones, respetando en todo lo posible la literalidad de la carta. Se trata de un documento inédito que se publica por vez primera. Entre paréntesis va aquello que no está claro en el texto.
Relicario de la sagrada esponja
CARTA DE SU EXCELENCIA PARA NARRAR LA AUTENTICIDAD DE LA ESPONJA


Cuando el Señor Duque Vespasiano mandó la esponja a Pío Quinto

Son tantas las gracias que he recibido de la Benignidad de su Santidad (Sta. Vª) más allá de la mucha obligación que le tiene toda la Cristiandad, que como devotísimo siervo suyo no he de dejar atrás cosa que le pueda reportar satisfacción. Ahora, después de efectuada la gran pérdida de mi esposa Doña Ana de Aragón y habiendo reencontrado entre sus alhajas algunas reliquias, de las que todavía había noticia en vida de ella, la más noble era un pedacito de la esponja de Nuestro Señor del que he querido darle parte a Su Santidad (Sta Vª) como por la presente se lo manda. Y para que Su Santidad (Sta Vª) cumplidamente pueda tenerla por auténtica, será servido de perdonarme si le relato un tanto difusamente de dónde fue habida, no por jactancia, sino para mejor edificar en el ánimo de Su Santidad (Sta. Vª) esta creencia.

Es sabido como faltando la linea del Rey de Aragón en el Rey Martín y habiendo litigio de aquella corona por concurrencia de pretendientes, nueve árbitros de aquellos Reinos -entre los cuales se hallaba el Glorioso San Vicente Ferrer- declararon por más pertinente para ceñirla el infante Don Fernando, hijo del Rey de Castilla y León, el cual fue no menos valeroso que devoto, y que hubo memorables victorias contra los moros. Éste fue antepasado de mi mujer por línea legítima, y es cosa notoria que sus otros antepasados arrivaron más de una vez, con la armada catalana, a tierras de Judea y Palestina. Y todavía se halla en las crónicas que presentaron al Sultán cosas preciosas para obtener de él a trueque reliquias. Y así obtuvieron asaz número de ellas, aunque nunca pudieron obtener el cuerpo de Santa Bárbara por la mucha devoción que en Egipto le tenían.

De este Rey Fernando fue hijo el Infante Don Enrique de Aragón, Maestre de Santiago, que murió de las heridas habidas en la Batalla de Olmedo, dejando la reliquia tras de sí. De Don Enrique de Aragón y Sicilia, Duque de Segorbe, nació Don Alfonso, Duque de Segorbe, Gran Condestable de Aragón, Padre de Doña Ana, a la que hizo partícipe de sus reliquias, habiendo sido siempre muy de su querer. Esto baste para dar a Su Santidad (Sta. Vª) noticia del modo como ha llegado a mis manos, y como prueba de la fe que se le ha de prestar. Cuando la reliquia llegue a Roma Su Santidad agregará este fragmento a la otra y será para mí gratísimo que haya llegado a sus manos a través de mi mediación, y en cada (...) será perpetuo testimonio de mi fe y mi observancia hacia Su Santidad (Sta. Vª)a la cual me ofrezco con este estado y beso humildemente los santísimos pies.
Copia de esta carta de Vespasiano Gonzaga a San Pío V
PERSONAJES HISTÓRICOS MENCIONADOS EN ESTA EPÍSTOLA

Vespasiano Gonzaga Colonna
(Fondi, 6 de diciembre de 1531 - Sabbioneta, 26 de febrero de 1591). Nacido de Isabella Colonna y de Luigi Gonzaga "Rodomonte". Fue Duque de Sabbioneta, Duque de Trajetto, Marqués de Ostiano, Conde de Rodigo, Conde de Fondi, Barón de Anglona, Señor de Bozzolo, de Rivarolo Mantovano y de Commessaggio, de Turino y de Caramanico. Hombre de confianza del Rey Felipe II de España, Virrey de Navarra, Virrey de Valencia, Grande de España, caballero de la Orden del Toisón de Oro.

Anna d'Aragona

Heredera de la reliquia. Hija de Alfonso de Aragón, Duque de Segorbe. Casada con Vespasiano. El matrimonio se celebró en España el año 1564 con el favor del Rey de España y en septiembre del mismo año, Anna y Vespasiano llegaron a Sabbioneta. El 12 de enero de 1565 nacieron las gemelas Giulia (muerta en las fajas) e Isabella. El 27 de diciembre del mismo año vio la luz el heredero masculino, Luigi. Anna d'Aragona murió poco después, en Julio de 1567, por una grave enfermedad, durante una estancia en Rivarolo.

San Pio V


San Pio V, en el siglo Antonio Ghislieri (Bosco Marengo, 17 de enero de 1504 – Roma, 1º de mayo de 1572), fue el 225º papa de la Iglesia Católica y el 133º soberano del Estado Pontificio (1566 - 1572). Pertenecía a la Orden de los Predicadores de Santo Domingo de Guzmán. Fue canonizado por Clemente XI el 22 de mayo de 1712. Su memoria litúrgica se celebra el 30 de abril. Es el Papa de Lepanto y el destinatario de esta carta y la reliquia.

Martín de Aragón
Apodado "El Humano" (Gerona, 29 de Julio de 1356 – Barcelona, 31 de mayo de 1410), fue Rey de Aragón, de Valencia, de Cerdeña y de Mallorca, rey titular de Córcega, Conde de Barcelona, Rosellón, Cerdeña y Ampurias desde el 1396 al 1410, primer Duque de Montblanc del 1387 al 1396. También fue rey de Sicilia (conocido como Martino II di Sicilia, también se le conoce como Martino II de Trinacria o Martino "il Vecchio") desde el 1409 al 1410. Fue el último descendiente de Bellónidas, por línea masculina legítima del Conde de Barcelona descendiente de Goffredo El Velloso, que reinó sobre Aragón.

Fernando I de Aragón, Valencia, Cerdeña, Mallorca y Sicilia


Fernando de Trastámara, apodado el de Antequera, también conocido como Fernando El Justo (Medina del Campo, 2 de noviembre de 1380 – Igualada, 2 de abril de 1416), fue un príncipe de la casa real de Castilla que llegó a ser coronado Rey de Aragón, Valencia, Cerdeña, Mallorca y Sicilia, re titular de Córcega, Conde de Barcelona y de los condados catalanes, desde el 1412 al 1416.

San Vicente Ferrer


Vicente Ferrer (Valencia, 23 de enero de 1350 – Vannes, 5 de abril de 1419), fue un religioso y predicador profético del Reino de Valencia, perteneciente al Orden de los Predicadores de Santo Domingo de Guzmán. Se posicionó de modo particular ante el Cisma de Occidente; fue proclamado santo por el papa Callisto III en el año 1455. Confesor y hombre de confianza de Fernando I de Aragón.

 
Enrique Fernández

También conocido como Enrique de Aragón o Enrique de Alburquerque (Medina del Campo, 1400 – Calatayud, 15 de junio de 1445) fue un príncipe de los Trastámara, casa real de Castilla. A los 9 años (1409) era Gran Maestre de la Orden de Santiago, más tarde, en el año 1418, conde de Alburquerque; desde el año 1420, Duque de Villena; desde 1435, señor de Segorbe y al cabo, en 1436, conde de Ampurias hasta el 1445, año de su deceso. En la primera batalla de Olmedo, acontecida el 19 de mayo de 1445, Enrique fue herido en una mano. Fue conducido a Aragón, malherido de aquella mano, a consecuencia de la cangrena que le causó aquella herida.
Continuación de la carta transcrita

jueves, 19 de noviembre de 2015

LAS PROFECÍAS SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE ROMA Y LOS ECLIPSES LUNARES

 
 
 
Traducción al castellano: Manuel Fernández Espinosa
 
Artículo de Mario Valenza, "Le profezie sulla distruzione di Roma e l'eclissi lunare"
 
Uno de los más grandes teólogos del siglo XX publicó un libro intitulado "Erika" que recogía los escritos de Sor Erika Holzach, una religiosa que había sido secretaria del proesor Feiner, teólogo y perito del Vaticano II. La monja había muerto un año antes, en 1987, y formaba parte de la comunidad de vida consagrada fundada por el mismo Balthasar, el cual hizo notar que, en los últimos años de su vida, la religiosa vivenció experiencias místicas, también relativas a los hechos de la Iglesia que "pueden ser sólo mencionados". Como recuerda Antonio Socci en "Libero", después de los ataques de París las profecías de la monja suenan como inquietantes mensajes. 
 
Las advertencias más dramáticas relativas a Roma están contenidas en los mensajes de las llamadas "apariciones de Anguera", en Brasil, en el Estado de Bahía, a un campesino que se llama Pedro Régis. Tales apariciones se desarrollarían en los años siguientes y están siendo estudiadas por la Iglesia que todavía no se ha pronunciado.
 
En aquel 12 de marzo de 2005 profetizaba la irrupción de uno que (solo hoy, no en el 2005) conocemos como el Califa al-Baghdadi: "Queridos hijos, la ira de un hombre con apariencia de profeta, pero no un profeta, dejará una silla vacía. Los hombres fieles derramarán lágrimas, pero Dios no los abandonará". Y también: "Los secuaces del falso profeta marcharán con gran furia en dirección al templo santo. Allí será grande la destrucción. La Iglesia llorará y se lamentará. En este día será visible un eclipse lunar". Algunos han ido a calcular los próximos eclipses lunares y descubrieron que hay uno en el mismo día en que se le dio el mensaje, un 23 de marzo, pero del año 2016, pero sería el miércoles santo, en el año del Jubileo. En el mensaje del 18 de marzo se lee incluso que "los enemigos llegarán a la Vía Appia y actuarán con gran furia. La muerte será en la Casa de Dios. El rey deja su casa rápidamente, pero tendrá que ir a través de la sangre que fluye en su palcio." "El palacio será tomado por sorpresa por la invasión furioso y sanguinaria de loshombres de grande barba".
 
Sin embargo, la profecía más importante legitimada por la Iglesia es el famoso Tercer Secreto de Fátima que presenta un escenario muy similar: hay un "obispo vestido de blanco, luego está el Santo Padre que medio temblando, a paso vacilante atraviesa una gran ciudad semiderruida, cuyas calles están cubiertas de cadáveres y después el gran martirio del antiguo Papa y de los obispos, clero y fieles". El Tercer Secreto termina, recuerda Socci, con el "Triunfo del Inmaculado Corazón de María" y Benedicto XVI, en Fátima, el año 2010, con la vista puesta en el centenario de Fátima, que sería el año 2017, dijo: "¿Pueden ser estos siete años que median, hasta el centenario de las apariciones, acelerar el triunfo esperado del Inmaculado Corazón de María, para gloria de la Santísima Trinidad?". Palabras proféticas.
 
 Fuente original: Il Giornale

viernes, 6 de noviembre de 2015

LOS DURMIENTES Y EL DESPERTAR MÍSTICO



 




GENEALOGÍA
E
INTERPRETACIÓN TEOLÓGICA
DEL
CUENTO DE BLANCANIEVES

 
 
Manuel Fernández Espinosa



Algunos autores, como Joseph Campbell, han puesto de manifiesto que bajo los cuentos tradicionales (hoy cristalizados en los dibujos animados de Disney y en gran medida distorsionados) se oculta una poderosa guía para el espíritu humano, no son un simple pasatiempo cuando se consideran en profundidad. Ocurre con todos los cuentos tradicionales y no podía ser menos con uno de los más populares: el famoso cuento de "Blancanieves y los siete enanitos". Los Hermanos Grimm lo compilaron en su colección bajo el título de "Scheewittchen" y viene a ser la versión más conocida, pero existen versiones diversas del mismo; en la colección de Miguel Díez R. y Paz Díez-Taboada publicada bajo el título "La memoria de los cuentos. Un viaje por los cuentos populares del mundo" se traslada la versión rusa, registrándose bajo el título de "La princesa durmiente y los siete gigantes". No es mi intención entrar en dimes y diretes sobre la versión más cabal (si es que la hubiera) o el origen nacional de este cuento universal. Llamo la atención sobre la persistencia, en cualesquiera versiones, de dos comunes determinadores: una dama bellísima que entra en un profundo sueño y siete "seres" (enanitos, gigantes, duendes, ladrones...), lo que permitirá enfocarlo desde su más que plausible génesis legendaria, para hacer patente la enseñanza metafísica que subyace en este mitologema.
 
Y es que algunos de los elementos del cuento de "Blancanieves" y otros parecidos, como el de "La Bella Durmiente", habría que ir a buscarlos a antiquísimas leyendas que podemos encontrar en Grecia. Diógenes Laercio nos habla de un filósofo cretense, Epiménides, que "Enviólo una vez su padre a un campo suyo con una oveja, y desviándose del camino, a la hora del mediodía se entró en una cueva, y durmió allí por espacio de 57 años. Despertando después de este tiempo, buscaba la oveja, creyendo haber dormido sólo un rato; pero no hallándola, se volvió al campo; y como lo viese todo de otro aspecto, y aun el campo en poder de otro, maravillado en extremo, se fué a la ciudad. Quiso entrar en su casa, y preguntándole quién era, halló a su hermano menor, entonces ya viejo, el cual supo de su boca toda la verdad. Conocido por esto de toda Grecia, lo tuvieron todos por muy amado de los dioses". Y no sólo nos lo refiere Diógenes Laercio, también Plinio, Plutarco y Varrón hablan de Epiménides, aunque estos dos últimos dicen que durmió 50 años y no 57. También hallamos reminiscencias posteriores del sueño de Epiménides en las edificantes leyendas de monjes medievales que sufren un rapto místico: el monje Virila no es el único, también los podemos encontrar en Alemania.
 
También será Aristóteles el que refiera que hubo unos enigmáticos durmientes de Cerdeña que "se despertaron de su largo sueño junto a los héroes". Pero, de la mano de Simeón Metafrastes ("Vidas de santos"), San Gregorio de Tous o el siríaco Santiago de Sarug lo secundarían, el mitologema rebrota cristianizado, convirtiéndose en acervo de la hagiografía: es la piadosa historia de los Siete Durmientes de Éfeso. Jacobo de la Voragine la incorporaría a su "Leyeda Dorada". La miopía espiritual de la modernidad condenó esta leyenda piadosa a la escombrera de los cuentos fantásticos e increíbles, como cosa poco digna de credibilidad, pero todavía persiste.
 
Según la versión más antigua, la de Metafrastes, los Siete Durmientes de Éfeso fueron, a saber: Maximiliano, Jámblico, Martín, Juan, Dionisio, Exakostodianos y Antonino. Cuenta esta piadosa leyenda que estos cristianos, amenazados por Decio (que gobernó entre el año 249 y el 251), huyeron y se ocultaron en una cueva del Monte Anquilos. Cuando iban a entregarse para el martirio, rezaron y fue entonces cuando se sumieron en un profundo sueño. Decio los mandó buscar y, hallándolos dormidos, mandó que cerraran la entrada de la cueva. Sin embargo, muchísimos años después, en tiempos de Teodosio el Grande (año 346-395) los siete despertaron "milagrosamente", admirándose de que el cristianismo ya prevalecía en el Imperio y comprendiendo que habían pasado un tiempo increíble sumidos en un sueño, como apartados de la temporalidad para lección de los hombres.
 
Los Siete Durmientes Efesinos en la gruta, ilustración medieval
 
Por el canal de la herejía nestoriana, la leyenda de los Siete Durmientes de Éfeso llegará incluso al "Corán" (sura 18, 8). Los nestorianos fueron protegidos por los califas abasidas en Irak, instalándose su jerarca en Bagdad el año 762 y uno de los teólogos nestorianos más eminentes, Babai el Grande, había recurrido a la leyenda de los Siete Durmientes de Éfeso para terminar resolviendo que el alma sigue existiendo como sustancia -una vez separada del cuerpo por la muerte- pero careciendo de conciencia y memoria, hasta que resucite; por lo que el intervalo que comprende la hora de la muerte y la de la resurrección sería comparable a lo que fue el despertar de Epiménides o el de los Siete Durmientes efesinos. Según Tor Andrae: "Es doctrina de Mahoma que el alma se hunde después de la muerte en una completa inconsciencia, de suerte que el Juicio sigue al parecer inmediatamente a la muerte" y piensa el erudito sueco que: "Una doctrina semejante sólo la encontramos en aquel tiempo en la Iglesia nestoriana de Persia. Anteriormente había declarado el Padre de la Iglesia siria, Afraates, que el alma se encuentra entre la muerte y el Juicio en un sueño profundo". Estas concepciones tienen tras de sí un evidente componente aristotélico, como no escapará al perspicaz lector con formación filosófica. La cuestión en Aristóteles de la supervivencia del alma (forma) tras la separación de ésta y el cuerpo (materia) supuso controversias proverbiales por su doctrina hilemórfica (algunos incluso quisieron meter en esto a Platón, lo que me parece errado, interpretando cierto pasaje de "El Simposio"). En otro orden de ideas, el mismo Aristóteles  había escrito en su "Física":

"Pero sin cambio no hay tiempo; pues cuando no cambiamos en nuestro pensamiento o no advertimos que estamos cambiando, no nos parece que el tiempo haya transcurrido, como les sucedió a aquellos que en Cerdeña, según dice la leyenda, se despertaron de su largo sueño junto a los héroes: que enlazaron el ahora anterior con el posterior y los unificaron en un único ahora, omitiendo el tiempo intermedio en el que habían estado insensibles".
 
Esta idea todavía resuena, a finales del siglo XIX, en el libro publicado bajo el título "Mi hermana y yo" que se le atribuye a Nietzsche:
 
"Vosotros opináis que tendréis una calma prolongada hasta que renazcáis -¡pero no os engañéis! Entre el instante postrero de la consciencia y el primer brillo de la nueva vida no hay tiempo -pasará rápido como un relámpago, aunque criaturas vivas lo midan por billones de años y aún sean incapaces de medirlo. Tan pronto como desaparece el intelecto compadécense entre sí la intemporalidad y la sucesión".
 
No obstante, aunque esta idea ha sido y es defendida por diversas sectas heréticas, no olvidemos que el Padre de la Iglesia siríaca, Afraates (270-345) sostenía lo que nos parece más importante para la cuestión; y lo más importante no consiste en especular sobre el estado inconsciente y amnésico del alma (una vez separada del cuerpo), como defendía erradamente el nestoriano Babai; y, por cierto, que en un error similar a efectos prácticos incurrió el Papa Juan XXII (1249-1334) cuando afirmó que los justos no gozarían de la visión beatífica hasta el día del Juicio; esta polémica y error fue solucionado definitivamente por el Papa Benedicto XII (1280-1342) que, con la bula "Benedictus Deus" (del año 1336), afirma que las almas de los justos gozan de la visión beatífica sin género de duda, al igual -añadimos- que las almas purgantes están en vías de gozarla y los precitos, almas condenadas, ya sin esperanza alguna, sufren indeciblemente las penas eternas del infierno. Y es que, lo más importante de esta idea del soñante que despierta y es como si se hubiera dormido un rato antes (Epiménides o los Siete Durmientes de Éfeso, también la Bella Durmiente), radica en la imposibilidad de medir el tiempo cuando estamos hablando de los que han atravesado el muro del tiempo, las otras derivaciones nestorianas o de Juan XXII son producto de una extremada racionalización incapaz de apresar el misterio.
 
La más plausible interpretación del cuento de Blancanieves (o de la Bella Durmiente, aunque no me voy a entretener en clarificar las diferencias simbólicas entre uno y el otro) se nos aparece más clara ahora, si se me ha seguido.
 
El cuento de Blancanieves contiene en sí una enseñanza referida al misterio de la redención y la resurrección. Blancanieves no es otra cosa que el alma -considerada como esa dama bellísima- que ha sufrido, durante el tiempo, las insidias y que incluso ha sucumbido a las tentaciones del maligno (la madrastra que la envidia y odia y que la envenena, estragándola por el pecado). El pecado sume al ser humano en un letargo que es como la muerte. ¿Pero quiénes son los siete enanitos o gigantes o duendes (poco importa como se figuren)? Son el septenario temporal, la expresión del curso del tiempo: son los siete días de la semana en que simbólicamente se cifra el "tiempo", el tiempo en que se debate nuestra existencia aquende la eternidad, con todas sus miserias, tribulaciones, tentaciones, caídas, grandezas, consuelos, gozos y levantares. Notemos que estos "siete" son seres con un aspecto monstruoso ("descomunal" en el sentido de poco comunes), a la vez que los garantes de que, mientras la criatura humana exista en la temporalidad, podrá ser redimida merced al beso místico (la gracia de la conversión) que le da el Príncipe (Cristo), que es el Amor de Dios que la resucita, la devuelve a la vida y la termina desposando con Él, para ser por siempre felices en la Gloria eterna.
 
Y colorín colorado, esta glosa se ha acabado.
 
Resurrección de Lázaro, Maestro de Coetivy. Siglo XV


BIBLIOGRAFÍA:

Aristóteles, "Física".

Platón, "El Simposio".

Diógenes Laercio, "Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres".

Andrae, Tor, "Mahoma".

Hermanos Grimm, "Cuentos".

Díez R, Miguel y Díez-Taboada, Paz, "Las memorias de los cuentos. Un viaje por los cuentos populares del mundo".

Varios autores, dirigidos por Henri-Charles Puech, "Las religiones en el mundo mediterráneo y en el oriente próximo II. Formación de las religiones universales y de salvación", Editorial Siglo XXI.

Jünger, Ernst, "La tijera".

Eliade, Mircea y Couliano, Ioan P., "Diccionario de las religiones".

domingo, 25 de octubre de 2015

LAS MANOS PARLANTES DE EL GRECO

 
 
 
ATISBOS DE PROFUNDOS SENTIDOS MÍSTICOS
 
 
Manuel Fernández Espinosa
 
 
"El Caballero de la Mano en el pecho" es un icono del arte hispánico, tratándose de una de las más famosas obras de El Greco, fechada alrededor de 1578-1580. La mano que da título al óleo, con la misma posición de los dedos, se repite en otras pinturas de El Greco: en el Cristo del Expolio (1577-1579), por ejemplo, o en el "Cristo abrazado a la cruz" (1580), si bien en el "Cristo abrazado a la cruz" la mano se posa sobre el madero de la Cruz. También en las Magdalenas Penitentes la encontramos y pudiéramos hallarlas tal vez en otros cuadros del maestro grecohispano.

 
¿Qué significa la mano en el pecho? Y, en concreto, la mano en el pecho precisamente con los dedos en la posición en que los vemos en los cuadros de El Greco. 
 
La mano contiene de suyo un simbolismo profundo y, tratándose de un pintor como El Greco, descartemos que sea algo caprichoso. El Greco, consumado maestro que pudiéramos incluso calificar de místico, reproduce la mano con los dedos en esta posición en muchos cuadros: ¿qué mensaje intenta transmitirnos?
 
La mano representa la acción, la labor, la donación, la protección, la autoridad. Si, como es el caso, se trata de la mano derecha estamos ante la mano de la consciencia y la virilidad. Puesta sobre el pecho simboliza la actitud del sabio. Pero luego vemos que los dedos corazón y anular se juntan, separándose del índice y el meñique. El dedo corazón ha representado simbólicamente el Amor y la Constancia, mientras que el anular ha sido el dedo de la Alianza (el anillo de compromiso que, al igual que el de casados, va en el anular; bien sea en el anular de la mano izquierda o en el de la diestra), el dedo anular también señala simbólicamente la superación de un estado que nos coloca en otro más elevado espiritualmente.
 
En su libro "Empresas Morales" del año 1581, Juan de Borja (1533-1606) presenta en la Empresa XXIII las figuras de una mano cerrada y otra abierta, bajo el lema "Semper eadem". La mano abierta del emblema trae los dedos en la misma posición en que los plasmaba El Greco en sus cuadros. Juan de Borja nos glosa su Empresa:
 
"Lo que más ayuda a pasar los trabajos y adversidades desta vida, es el valor y la grandeza de ánimo, porque con éste todas las cosas se tienen y estiman en poco; y así, se siente menos el perderse, porque al hombre esforzado y magnánimo, ni las prosperidades le elevan, ni los trabajos y adversidades le desmayan ni vencen; lo que se da a entender en esta Empresa de dos Manos, la una abierta y la otra cerrada, con la letra que dice SEMPER EADEM, que quiere decir: SIEMPRE ES LA MISMA. La mano abierta significa la prosperidad, la cerrada la adversidad, y así como abierta y cerrada la mano es siempre la misma, semejantemente el hombre esforzado y valeroso debe ser constante y fuerte en usar de las prosperidades, y en pasar los trabajos y adversidades con igualdad de ánimo".
 
En la glosa de la mano abierta que hace Juan de Borja nos encontramos con una interpretación moral, de cuño estoico-cristiano, sin embargo en El Greco podemos presumir que los sentidos son más profundos y de orden místico.
 
El Caballero de la Mano sobre el Pecho nos sigue interrogando desde su mutismo con un gesto, con un gesto que nos habla: siguiendo los pasos de Cristo, con su Cruz y en su Mayor Despojo, ese caballero que siempre nos ha fascinado a los españoles, ese antepasado nuestro, fue capaz de mantener el Amor con la constancia y fue fiel a sus alianzas.
 
 
 
 
 


miércoles, 21 de octubre de 2015

IDEA DE LA QUINTA MONARQUÍA DEDUCIDA DE LOS LIBROS SANTOS (Y PROFANOS)

Alessandro di Cagliostro, farsante y fundador del Rito Egipcio de la Francmasonería 

 
 
Manuel Fernández Espinosa

DE LA PRIMERA COMPOSICIÓN Y PÉRDIDA DE ESTE LIBRO


A finales del siglo XVIII floreció en la Provincia franciscana de Granada un fraile menor cuyo nombre fue P. Fray Salvador Laín Rojas. Nacido en 1741 en Bujalance (Córdoba), llevó una vida de estudio no exenta de pruebas vitales que lo fraguaron en las tribulaciones. La época que le tocó vivir fue como todas, difícil para la verdad. En 1808, como todo el mundo sabe, los ejércitos napoleónicos ocuparon España y este fraile andaluz -como tantos otros- arriesgó su vida por su Religión y por su Patria y por su Rey. Fray Salvador moriría en su ciudad natal en el año de 1824, a la edad de 63 años.

Su más temprana formación religiosa tuvo lugar en su pueblo, siguiendo felizmente su noviciado en Córdoba en el curso del año 1779. Pasó por varios conventos de la Provincia, aplicándose a los estudios de Artes, Filosofía y Teología, con que se especializó en predicación e Historia de su Orden, a la par que adquiría notables conocimientos en cultura romana, hebrea y árabe que le valieron reputación en la disciplina epigráfica que en aquellos días iba adoptando métodos científicos.

En 1790 el P. Laín Rojas ganó la cátedra de Filosofía del convento de Úbeda (Jaén), y en 1797 obtuvo el puesto de predicador principal del convento de Martos (Jaén), ocupando posteriormente, en el mismo convento, la plaza de profesor de Filosofía cuando se trasladó al mismo el estudio de Artes y Filosofía.

En plena invasión napoleónica, el P. Fray Salvador Laín Rojas no dudó ni por un momento en posicionarse contra los invasores. Años antes, nos confiesa él mismo, había estudiado con detenimiento y profundidad las raíces de la Revolución francesa de 1789 concibiendo un sistema que explicara el fenómeno revolucionario contemporáneo. El fruto de sus concienzudos estudios se plasmó en una obra que no ha llegado a nosotros, pero cuyo mismo título nos revela su tema al haberla titulado: "IDEA DE LA QUINTA MONARQUÍA DEDUCIDA DE LOS LIBROS SANTOS".

Hemos tomado como cabecera para nuestro trabajo el título original de sus investigaciones, añadiéndole al prolijo título que él le puso, la coletilla de nuestra propia cosecha que alude a los libros profanos de que también nos hemos servido en el presente estudio. La biografía y obra del P. Laín Rojas ha sido estudiada por uno de sus más eminentes correligionarios del siglo XX, el arqueólogo y epigrafista pucelano P. Fray Alejandro Recio Veganzones, O.F.M. (q.e.p.d.), nuestro maestro y amigo.

De las partes de que se componía el dicho manuscrito titulado "Idea de la Quinta Monarquía..." nos da cuenta el mismo fraile autor, así como de las vicisitudes por las que pasó el manuscrito. Será en su posterior obra "Historia de la Provincia de Granada de los Frailes Menores de Nuestro Padre San Francisco", del año 1819, inédito a fecha de hoy (cuando escribo el presente texto es el año 2002) donde el P. Salvador Laín Rojas nos cuente lo que ocurrió con aquella obra -"Idea de la Quinta Monarquía"- que nadie puede, por desgracia, consultar en ninguna biblioteca del mundo. Son estas noticias que sobre la "Idea de la Quinta Monarquía..." nos proporciona Laín Rojas en su "Historia" la base de la presente exposición.

En el curso de unas indagaciones históricas que llevábamos a cabo, fuimos distinguidos con el hallazgo de parte del manuscrito de la "Historia..." al que más arriba hemos aludido. El P. Salvador Laín Rojas nos relata los difíciles años de la dominación napoleónica que él sufrió en calidad de patriota español y sacerdote católico.

Aquel episodio histórico fue una de las postreras ocasiones en que las fuerzas tradicionalistas españolas combatieron al unísono a las fuerzas de la subversión revolucionaria, encarnadas en los poderosos ejércitos napoleónicos, apoyados por los españoles afrancesados y colaboracionistas del invasor. Aquella página de la Historia de España constituyó una de las últimas epopeyas del heroísmo hispánico. Comentando los prolegómenos de aquella invasión que tantas jornadas heroicas deparó para el pueblo español (Bailén, Zaragoza...), nos cuenta el P. Laín Rojas (respetamos la grafía de la época en los pasajes que reproduciremos):

"Como en consequencia al sistema, que yo había formado, me era indispensable decir y obrar muchas cosas, que chocarían a muchos en la época de la cautividad francesa, que ya veía venir sobre la desgraciada Andalucía, me resolví a escribir un libro, en el qual pondría los fundamentos de mis operaciones por un modo indirecto, como lo hize trabajando una obra con este título: Idea de la Quinta Monarchia deducida de los Libros Santos. En esta obra se trataba del antiquísimo origen de los Francmasones, de sus designios que son conspirar contra el Trono, y el Altar hasta apoderarse del uno, y destruir el otro, de las tentativas que sobre lo uno y lo otro han hecho en diversas épocas, y del modo con que han sido descubiertos, y castigados, aunque no apurados, del tiempo en que han de lograr apoderarse del Imperior casi universal, y trastornar la Religión, y su culto público: de los años que su imperio durará: del fin que ha de tener: quándo y cómo será: y del modo cómo deben comportarse los christianos católicos en tan críticas circunstancias. Esta obra me la pidió para imprimirla Don Francisco José de Molle, Editor del Procurador General, y ni la imprimió, ni menos me la ha querido restituir. Las ocurrencias desde el tiempo en que la obra se escribió hasta nuestros días han sido las mismas, que yo había prevenido, y esto hace probable que lo mismo sucedrá con las que aun no se han cumplido." (Historia de la Provincia...)

Ignoramos si el P. Laín Rojas conocía los cuatro tomos de las "Memorias para servir a la historia del jacobinismo" que en 1797-1798 publicó el erudito jesuita francés, abate Agustín Barruel. No creemos que el P. Laín Rojas dominase el idioma inglés, aunque posteriormente un correligionario de nuestro Laín Rojas, el franciscano español fray Raimundo Strauch y Vidal, obispo de Vich, traduciría la obra de Barruel al castellano, publicándose los dos primeros tomos en 1812-1813.
 
Este Obispo de Vich sería asesinado en Vallirana (Barcelona) el 16 de abril de 1823.

Aunque el P. Laín Rojas conociera la obra del abate Barruel, por semejantes que puedan resultar los planteamientos del jesuita francés y del franciscano cordobés, creemos que se trata de dos obras muy distintas, en tanto que, como veremos más abajo, los métodos usados por ambos historiadores son distintos.

El abate Barruel emplea un material de primera mano, basado en su testimonio vital como testigo de excepción en los nefastos acontecimientos de la Revolución Francesa, mientra que el P. Laín Rojas aplica un método más de laboratorio bíblico y filológico. En ello estriba, según nuestra apreciación, la diferencia entre ambos, aunque ambas investigaciones con su propio método vengan a coincidir en resultados semejantes. En ese sentido, la particularidad del P. Laín Rojas reside en su prognosis, casi profética: descubrió a priori la amenaza que se cernía sobre España y sobre la religión católica (y, por ende, la que se avecinaba sobre todo el mundo), para lo cual no le hizo falta presenciar las barbaridades revolucionarias efectuadas en la vecina Francia por la secta jacobina, aunque fue testigo de la barbarie napoleónica en España.

No obstante, muy ambiciosos se nos aparecen los objetivos que el fraile de Bujalance indica que se marcó para la composición de esta obra, lamentablemente perdida. Por razones que podemos imaginar, pero que se nos escapan, el editor del Procurador General, D. Francisco José de Molle, se hizo con el manuscrito original de la "Idea de la Quinta Monarquía...", pero este señor no llegó a imprimir el manuscrito y tampoco lo devolvió a su autor, cuando éste se lo reclamó -según nos cuenta el P. Laín Rojas.
 
DE LAS RAZONES Y FUENTES DE LA INQUISICIÓN SOBRE LA FRANCMASONERÍA DEL P. LAÍN ROJAS

Los motivos que impulsaron al P. Laín componer este libro desaparecido de la "Idea de la Quinta Monarquía.." que venimos comentando aquí, hay que encontrarlos -a tenor de lo que él mismo confiesa- en "la lección interrumpida de las Gacetas de más de veinte años, con una particular lección, y observancia de la Historia de mi edad, y con la lección tristísima de mi propia conciencia, que me acusaba de muchos, y gravísimos delitos. Por templar del mejor modo posible la amargura de mi corazón, que se temía verse consumido por la ira de un Dios Justo, que tarde o temprano da a los pecadores indóciles el castigo que merecen, me había dedicado diez años antes de esta época a la lectura de las Divinas Escrituras. En esta lección la mejor de todas encontraba el consuelo, y se dilataba algún tanto mi aflixido corazón. Yo no leía los Libros Santos por adquirir una erudición fastuosa, sino por aprender el arte de poderme salvar, contando siempre con la Misericordia de mi Dios."

No fue el vano prurito de acopiar más y más datos bíblicos lo que espoleaba los estudios veterotestamentarios y neotestamentarios del P. Laín Rojas, sino la búsqueda de la voluntad de Dios expresada en las Sagradas Escrituras, el conocimiento más alto y único capaz de salvarnos. Además de los Libros Sagrados, hemos de figurarnos que el P. Laín Rojas avizoraba los sucesos que sacudían Europa en aquellos años de la Revolución francesa, atendiendo muy particularmente a la "observancia de la Historia de mi edad", valiéndose para ello de las noticias que en aquella época llegaban de la vecina Francia a España por el primitivo periodismo de la época, que se plasmaba en las Gacetas.

El caso fue que el P. Laín Rojas se previno providencialmente y encaró la tarea de profundizar en el estudio de los orígenes de la Francmasonería. Para tal efecto se dotó de una profusa bibliografía bíblica que él mismo nos cita, marcándose una disciplina metódica para desempeñar su trabajo intelectual. El mismo fraile nos apunta los libros de que se sirvió:

"Para no errar en el estudio que hacía por sí solo sin Maestro vivo, y evitar el escollo littera occidi manejaba la Biblia de Don Hamet, y más moderna de Tirino, las Obras del gran Padre San Gerónimo, de Wouters, la Historia Eclesiástica del Viejo Testamento de Natal Alexandro, las Disertaciones Bíblicas de Calmet, y su Diccionario Geográfico de la Tierra Santa, la obra del P. Pineda De rebus Salomonis, las Exposiciones de los Psalmos del Cardenal Belarmino, y de Genebrardo, las de los Profetas del P. Ribera, y la del Apocalipsis de Silveira, y otras. Este estudio hecho a mi parecer con devoción, producía en mí la detestación de mis pecados, la confesión sacramental de ellos, y una petición humilde al Dios de Misericordia suplicando al Señor nos perdonase por su inefable piedad, y por los merecimientos de nuestro Señor Jesuchristo, Dios y Hombre verdadero; y pidiendo especialmente a su Magestad me conservase, y aumentase la fee, que recibí en el Bautismo, y no permitiese que yo la abandonase en el tiempo de la tentación, que ya veía me estaba amenazando."

Nos puede llamar la atención la recurrente autoinculpación del fraile franciscano, que nos hace pensar si no es el caso de que, tal vez –inocentemente- el P. Laín Rojas hubiera fliltreado en su años mozos con la Ilustración de cuño masónico, algo muy común en muchos religiosos que, desoyendo las congruas condenas pontificias, curioseaban y confraternizaban con los francmasones en las logias dieciochescas. No sabemos a día de hoy si el fraile tuvo membresía que más tarde quebrantara por razones doctrinales, pero hacemos constar nuestra sospecha a raíz de sus reiteradas autoinculpaciones.
AL MEOLLO DE LA QUINTA MONARQUÍA
La investigación del P. Laín encontró pronto su epicentro en la profecía del sueño de Daniel, de la que precisamente toma título la obra nonnata que comentamos.

"Estudiando con estas disposiciones, me pareció que la desgraciada época en que vivimos corresponde al imperio significado en aquella porción de estatua, que vió en sueños Nabucodonosor, Rey de Babilonia, representada por el barro, de que se componía la parte más baxa de sus pies: Pedum quedam pars erat ferrea, quaedum auten fictilis (Daniel capit. 2 versic. 33); y que aquella representación significaba propriamente el imperio de los Fracmasones, que ha elevado su cabeza en nuestros días. Me parecía igualmente que el imperio de los Fracmasones estaba significado en aquella palabra "Banaias", que se lee en el capítulo undécimo de la Profecía de Ezequiel: porque con efecto "Banaias" en Lengua Hebrea significa Masón."

Los resultados de su investigación para la "Idea de la Quinta Monarquía" nos ofrecen dos datos muy sobresalientes. El P. Laín Rojas detecta que los propósitos de la Francmasonería de su época coinciden con "la empresa de los Fracmasones de la secta reformada por Caliostro, nombrada por eso Egipciana". El P. Laín alude al rito de Memphis-Misraim, masonería de la que Guénon se ocupó, reprochándole su desviación.

El P. Laín también cree encontrar en la profecía de Ezequiel la delineación de las logias francmasónicas. También es interesante la conexión que establece el P. Laín, bien temprano para su época, entre Masonería y Judaísmo. "La frecuencia con que yo revolvía los Libros arriba dichos leyéndolos por entero, y con buen méthodo, me había dado a conocer el significado de muchas palabras hebreas, que en ellos están interpretadas. De aquí era que no dudaba que los nombres de Neker, Marat, Chabot, Sabari, Murat, Junoth, Jourdan, Boni, y otros muchos delos principales agentes de la Revolución Francesa eran Hebreos, y tienen su significación en lengua hebrea, quando en las demás lenguas son insignificantes. De esta consideración con los Autores de la Quinta Monarchía, y a investigar si de esto hai alguna insinuación en las Divinas Escrituras. Me pareció que la hai con efecto en el capítulo XI de Daniel, verso XIV, en aquellas palabras: Y también los hijos de los prevaricadores de tu pueblo se insurreccionarán para cumplir la visión, y caerán."

El P. Laín Rojas alude a varias profecías veterotestamentarias. Pero la más importante de ellas es, sin duda, la de Daniel, de la que toma nombre el título de la obra del fraile franciscano; en ella se nos narra el sueño que tuvo Nabucodonosor y que llegó a intrigar tanto al rey de Babilonia que éste convocó a los adivinos e intérpretes de sueños para despejar sus incógnitas. Es entonces cuando aparece Daniel que revela a Nabucodonosor la sustancia de la revelación onírica. Reproduciremos en otra entrega, por la importancia que tiene para el desarrollo de la "Idea de la Quinta Monarquía" el texto bíblico.