sábado, 23 de mayo de 2015

HANS KÜNG Y LA FALSA TEOLOGÍA




 
EL SECTARIO ALEMÁN
 
Manuel Fernández Espinosa
 
Nadie mejor que Nietzsche, un ateo, supo ver la tendencia que, históricamente, se advierte en la historia de la teología alemana (desde Lutero a Hans Küng). Cuando el filósofo ateo fustigaba al filisteo David Strauss, en una de sus consideraciones intempestivas -la titulada "David Strauss, el confesor y el escritor"- Nietzsche llega, en plenos trabajos de demolición, a descubrir una profunda y triste verdad que toca a los teólogos alemanes: "cada alemán es por naturaleza un sectario teológico e inventa su curiosa fe privada con el fin de poder disentir de toda otra fe" -sentenció Nietzsche, y creemos que ningún creyente puede decirlo mejor que el ateo. Hans Küng es, actualmente, uno de esos alemanes, sectarios en teología; y su origen helvético nos es lo mismo, dado que su formación es teutónica.

En España, sus detractores son tan torpes como sus defensores. No discutimos la buena voluntad de sus detractores, y podemos decir que la voluntad de sus defensores no puede ser buena. Veamos un ejemplo.

En un artículo "Hans Küng no es un teólogo católico", de Rafael Termes (q.e.p.d.) y publicado en el diario EL PAÍS el 29-12-2003, dice su autor: "Hans Küng, cuya formación teórica no se discute": ¿y por qué no tiene que discutirse? Con mucha probabilidad, Sr. Rafael Termes, eso sería lo primero que tendríamos que discutirle.

Por contrapartida, un apologeta de Küng, D. Evaristo Villar, responde al artículo del Sr. Termes en un artículo que, por su propio título, expresa de entrada su oposición a Termes: "Hans Küng sí es un teólogo católico". D. Evaristo Villar trata de explicarnos que Hans Küng es teólogo católico, basando la defensa de esa falsedad en dos despropósitos. Dice D. Evaristo Villar:

1º) Hans Küng es "teólogo católico" en virtud de haber sido "asesor del cardenal Suenens durante el Vaticano II". Bien, ¿y nos quiere decir qué es lo que prueba eso? Tal vez, con mucha mayor probabilidad, lo que pruebe eso sea justamente lo contrario. Pero, no entremos en esa querella con el Concilio Vaticano II. Respondámosle al Sr. Villar, simplemente, que el hecho de haber participado en el Concilio Vaticano II no es, en modo alguno, una credencial de ortodoxia. Recordemos que monseñor Anibal Bugnini también participó en el Concilio Vaticano II, y en tarea tan delicada como la del "Novus Ordo Missae" (la nueva misa postconciliar), de la cual fue responsable el tal Bugnini. Participar en el Concilio Vaticano II no garantiza el catolicismo, pues digamos que, en el caso de Bugnini, saltó a la luz pública en 1976 que Bugnini estaba afiliado a la masonería: su nombre secreto era Buan, y se había iniciado en la secta el 23 de abril de 1963. ¡Y Bugnini, ese masón, fue el que codificó la Misa moderna! Sr. Evaristo Villar, con los agentes dobles no se puede estar nunca seguro.

2º) El Sr. Evaristo Villar, no sólo arguye que Küng es "indiscutiblemente" católico por haber participado en el Concilio Vaticano II. Como ese argumento se muestra tan flojo, añade otro que, no por pesado resulta ser más sólido. Dice ahora Villar: "el profesor Küng [...] a través de su enorme producción teológica (cerca de 50 libros publicados en castellano) es considerado como uno de los teólogos más relevantes e influyentes del pensamiento cristiano de la segunda mitad del siglo XX". Podríamos denominar a éste, el "argumento de la tonelada": un nuevo sofisma, muy de la época nuestra, cuando la cantidad y la vulgarización son los criterios de verdad del hombre-masa. ¿Será el Sr. Evaristo Villar un hombre-masa? A juzgar por su aserto, al menos podemos decir que quiere convencer al hombre-masa con estos "argumentos de peso". El hecho de derramar litros de tinta sobre toneladas de papel no otorga ni siquiera el derecho a creer que se sabe escribir bien. En el caso concreto de Hans Küng, sus 50 libros (por muy traducidos al castellano que estén) no demuestran su catolicismo. Imaginemos que el diablo haya escrito 50 libros, y los haya publicado en castellano: ¿sería por ello un teólogo católico? La segunda parte del argumento es tan falaz como la primera: Hans Küng -dice D. Evaristo Villar, y se queda descansando-, Hans Küng es considerado (nos gustaría saber por quién o quiénes) "uno de los teólogos más relevantes e influyentes del pensamiento cristiano". Aquí la clave sería saber quiénes son los que consideran a Hans Küng un teólogo relevante, y por qué intereses -muy poco católicos esos intereses- se han servido esas editoriales no-católicas publicar y difundir de la "obra" de Hans Küng. El éxito editorial no es garantía alguna de "catolicismo": pensemos en "El Código Da Vinci", ¿por haber sido un éxito editorial diríamos que es un libro católico? Sabiendo que, por lo general, entre nuestros contemporáneos rigen la precaria instrucción, la nula penetración intelectual y el gusto pervertido: ¿puede ser el éxito editorial de un libro un argumento sobre su calidad o, más específicamente, sobre su catolicismo? Lo dudamos.

El Sr. Termes que defendía la postura del Vaticano para suspender a Hans Küng en sus menesteres docentes y negarle el título de "teólogo católico" no parece dispuesto a regatearle a su adversario la "formación teórica", haciéndosela indiscutible. Pensamos que el Sr. Termes fue víctima de un error óptico, juzgando como portento intelectual a Hans Küng, creyéndose en definitiva que la fama de intelectual portentoso de Hans Küng corresponde a una "formación indiscutible" y no más bien a lo que suele ocurrir con estos tipos como Küng (cuya leyenda, como la del Che Guevara, no es otra cosa que producto cebado por los grupos mediáticos).

El peligro de Hans Küng, justamente, está en la teología que propone; a la cual podemos calificar como "postmoderna, contextual, interreligiosa y ecuménica", según Raúl Berzosa Martínez. Hans Küng es postmoderno, sin renunciar a la herencia crítica y disolvente de la Ilustración y la Razón ilustrada: eso lo hace anti-tradicional y revolucionario. Se dice "teólogo libre" lanzando el término de "autoritario" a lo que es la "Autoridad" del Papa (autoridad y autoritarismo no son lo mismo, pero Küng -para desobedecer a la Autoridad, recurre como un niño mal criado a calificarla demagógicamente como "autoritaria"). Y en cuanto a su "ecumenismo" -en relación con lo que tiene de interreligiosa- hay que decir que Hans Küng ha propiciado encuentros con otras religiones mundiales, proponiendo que "desde fuera de mi religión debo reconocer que existen diversas religiones verdaderas encaminadas a un único fin; y desde dentro de mi religión debo reconocer que la mía es para mí el camino que trato de seguir, porque no puedo seguir todos al mismo tiempo." En definitiva, que lo mismo da ser católico que budista, pues a fin de cuentas -para Hans Küng- todas las religiones son lo mismo de verdaderas: seguir una religión sería, para él, cuestión de circunstancia, por lo tanto.

Hans Küng piensa que "al final no habrá ni budismo, ni islamismo, ni judaísmo, ni cristianismo, ni ninguna religión. Sólo persistirá el Indecible, al que se orientarán todas las religiones. Ni siquiera habrá profetas o iluminados que dividan a las religiones (Mahoma, Buda, Cristo)." Esto, desde luego, huele más que a relativismo... Tiene el inconfundible y pestífero hedor de un vago deísmo, que corre a la adoración del Gran Arquitecto del Universo. No sabemos si Hans Küng es masón como Bugnini, pero sin el amplificador prestado a Hans Küng por los grupos que mueven una religión mundial, como es la "Fundación por una Ética Mundial" (de la cual es presidente), Hans Küng no sería otra cosa que un oscuro profesor que perora en la Universidad de Tubinga.

Nuesta opinión sobre Hans Küng es que es uno de los tentáculos del pulpo mundialista. En el caso de Hans Küng estamos ante un falso teólogo que, dentro de la Iglesia Católica, promueve la sedición para precipitar el catolicismo a ese fin al que nos quieren llevar los ocultos amos del mundo. Y esa meta es aquella cloaca en la que quieren que sean disueltas las diferentes religiones, para terminar adorando a un "dios" sin nombre: ¿el nombre perdido? ¿la Luz Oscura? Lucifer, a quienes adoran ellos. Y, sin saberlo o sabiéndolo, Hans Küng también lo adora llamándole "Indecible".

Hans Küng, nos diría Nietzsche con su penetración psicológica, es ese "sectario teológico" alemán del siglo XX. Puede que el más famoso de los sectarios alemanes del siglo XX, de acuerdo. Pero no es teólogo católico por no ser, en sentido estricto, católico. Como sectario es la viva imagen de la soberbia intelectual.

Benedicto XVI es, por el contrario, ese alemán -tal vez menos frecuente, diría Nietzsche- que pone toda su portentosa sabiduría al servicio de sus hijos para llevarlos a Cristo, puesto que Dios tiene nombre -no es indecible-, Dios es Cristo.

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